Los indescifrables misterios de Marcelo Bielsa: Entre el secreto tóxico y la sobrevaloración

OPINIÓN | BIELSA Y SUS LABERINTOS

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Marcelo Bielsa - Imagen AUF

Por Paco Tilla.-

El hermetismo y la excentricidad han vuelto a instalarse en el búnker de la selección uruguaya. La insólita demora y el misterio absoluto en torno a la presentación de la lista definitiva de convocados para la Celeste no representan una estrategia vanguardista, sino un capricho inexplicable. Marcelo Bielsa, un técnico que se ha autodefinido en más de una ocasión como “tóxico”, parece convencido de estar revolucionando el fútbol moderno con un secretismo que roza la falta de respeto, cuando en realidad solo aporta confusión y desgaste.

Detrás de la mística del “Loco” se esconde una contradicción flagrante: se le venera como a un estratega revolucionario, pero su palmarés carece de títulos de verdadera relevancia internacional a nivel de selecciones absolutas o clubes de élite. Estamos ante la eterna narrativa del técnico de culto que, a la hora de la verdad, se ha consolidado como un auténtico experto en cosechar fracasos estrepitosos cuando las papas queman.

El maltrato al futbolista y la soberbia táctica

La gestión humana y deportiva de Bielsa durante el proceso de las Eliminatorias ha dejado heridas expuestas en el plantel. Resulta inadmisible la humillación sistemática a la que ha sometido a varios futbolistas: profesionales citados que debieron padecer el desarraigo y el desgaste de los viajes solo para ver la totalidad de los encuentros desde el banco de suplentes.

Cuando el entrenador se dignó a darles rodaje, lo hizo bajo condiciones ridículas, otorgándoles apenas tres o cuatro minutos de juego en los descuentos de partidos ya liquidados. Todo esto mientras, en paralelo, mantenía contra viento y marea en el once titular a futbolistas intrascendentes que jamás justificaron su inclusión en el terreno de juego. Una incoherencia táctica que castiga el mérito y premia la obcecación.

El anuncio de una salida anunciada

Por si fuera poco, en las últimas horas el entrenador ha lanzado una declaración que, de forma sumamente sugestiva, enrarece aún más el clima de cara a la gran cita global: anuncia que dejará su cargo inmediatamente después de que finalice la participación de Uruguay en el Mundial.

¿Es este el compromiso que merece un proceso mundialista? Anunciar la retirada antes del pitazo inicial suena más a un paraguas abierto ante un fracaso previsible que a la convicción de un conductor de grupo.

Bielsa llega a este certamen demasiado sobrevalorado por una cátedra que prefiere la lírica del juego a los resultados tangibles. Sin embargo, por encima de los personalismos tóxicos y las decisiones inexplicables del banco de suplentes, el peso de la historia y la rebeldía del futbolista uruguayo siempre obligan a la ilusión. ¡Ojalá que la Celeste tenga un buen desempeño y que la camiseta gane el partido que el pizarrón insiste en enredar!