La relación diplomática entre Colombia y Ecuador atraviesa un nuevo momento de tensión luego de que el gobierno ecuatoriano anunciara el incremento al 100 % de los aranceles a las importaciones provenientes de Colombia, una medida que entrará en vigor el próximo 1 de mayo. La decisión fue respondida de inmediato por el presidente colombiano, Gustavo Petro, quien ordenó a la embajadora en Quito, María Antonia Velasco, regresar a Bogotá de forma inmediata.
“Nuestra embajadora en Ecuador debe venir de inmediato y el próximo consejo de ministros se realizará en un punto de la frontera con Ecuador”, aseguró el mandatario colombiano en la red social X.
El mandatario colombiano cuestionó duramente la disposición comercial adoptada por Quito, a la que calificó como una “monstruosidad”, y adelantó que su administración abordará la situación en un próximo consejo de ministros que se realizará en un punto de la frontera entre ambos países, en un gesto político que subraya la gravedad de la crisis.
La medida ecuatoriana fue presentada por el gobierno de ese país como una acción soberana vinculada a preocupaciones de seguridad nacional. Según el comunicado oficial, la decisión responde a lo que Quito considera una falta de avances concretos por parte de Colombia para fortalecer el control en la frontera común frente al narcotráfico. En ese contexto, el incremento de la tasa aplicada a los productos colombianos busca reforzar la corresponsabilidad entre ambos Estados para enfrentar las actividades criminales que operan en la zona limítrofe.
Las autoridades ecuatorianas insistieron en que la lucha contra el narcotráfico, la corrupción y la protección del territorio nacional constituyen prioridades innegociables para el país, justificando así la aplicación de medidas económicas más estrictas sobre el comercio bilateral.
“Tras constatar la falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia, el Ecuador se ve en la obligación de adoptar acciones soberanas. En ese marco, a partir del 1 de mayo, se dispone el incremento de la tasa de seguridad a las importaciones provenientes de Colombia, pasando del 50% al 100%”, declaró el gobierno de Ecuador.
Desde Bogotá, Petro rechazó de forma contundente los señalamientos de Quito y defendió las acciones de su gobierno en materia de lucha contra el narcotráfico. El presidente colombiano afirmó que su administración ha logrado incautar más cocaína que cualquier otro gobierno en la historia y destacó que recientemente se reportó una reducción en las hectáreas cultivadas con hoja de coca, algo que —según indicó— no ocurría desde 2018.
El mandatario también cuestionó la situación de seguridad en los puertos ecuatorianos, señalando que desde esas terminales marítimas salen grandes cargamentos de cocaína hacia mercados internacionales. Petro sostuvo que redes criminales colombianas y ecuatorianas operan de manera conjunta y sugirió que estas estructuras contarían con apoyo de sectores con poder político y económico.
En medio del cruce de acusaciones, el presidente colombiano aseguró además que su gobierno ha colaborado con las autoridades ecuatorianas en procesos judiciales, incluida la entrega reciente de un presunto implicado en el asesinato de un candidato presidencial en Ecuador.













