Por Juan Carlos Barreto.-
Café con trazos sigue recorriendo el país. Y en ese camino aparecen lugares que vale la
pena detenerse a mirar. Espacios donde la cultura todavía conserva una relación
natural con la comunidad, con la historia del lugar y con las personas que lo habitan.
El sábado tocó Las Piedras. Más precisamente el Centro Cultural Pareja.
Había movimiento desde temprano. Gente entrando y saliendo, autoridades
nacionales y departamentales, artistas, vecinos, gestores culturales, periodistas . La
actividad contó con la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi, el
ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, el intendente de Canelones,
Francisco Legnani, el presidente de la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación y
el director general de Cultura de Canelones entre otros, además de referentes
culturales y personalidades vinculadas al arte y la gestión cultural.
Pero más allá de la agenda oficial, lo interesante estaba en el clima que se generaba
alrededor de la muestra Música del terruño.
Porque el Pareja tiene algo especial.
No funciona solamente como una sala de exposiciones. Es un centro cultural vivo,
donde además de las muestras se desarrollan talleres, actividades, encuentros y
propuestas formativas que mantienen una relación muy cercana con la comunidad.
Hay una conexión fuerte con la ciudad y con la memoria artística local.
Y ahí aparece inevitablemente la figura de uno de los grandes nombres nacidos en Las
Piedras, Miguel Ángel Pareja, pedrense como Julio Sosa, aunque desde otro lenguaje.
Uno desde la voz. El otro desde la pintura.

La exposición, curada por Enrique Aguerre, Darío Gómez y Leonor Inda, trabaja sobre
un período muy particular del artista entre 1946 y 1950. Un momento donde el
reconocido creador comienza a desarrollar una pintura más libre y profundamente
vinculada al paisaje humano y cultural del Uruguay.

La muestra gira además alrededor de una obra muy especial: Gaucho con guitarra,
incorporada recientemente al acervo del museo por Yamandú Orsi. A partir de esa
incorporación aparecen escenas rurales, guitarras, peones, chinas, payadores y
personajes populares que terminan formando parte de una iconografía muy ligada a
nuestra identidad.
Según explican los curadores, estas obras recuperan tradiciones que funcionan como
“memoria viva de una comunidad”, donde las formas y colores terminan integrándose
a “la banda sonora de la vida cotidiana de la sociedad pedrense”.
Y capaz que por eso una frase escrita dentro del propio centro cultural termina
diciendo mucho más de lo que parece. Una frase del propio artista que el espacio
adopta casi como declaración de principios:
“No puede haber cultura si no está cimentada en la sabiduría de la comunidad. El
artista no es otra cosa que el intérprete de la cultura de un pueblo.”
Ahí, probablemente, esté resumido buena parte del espíritu que impulsa el trabajo
cotidiano del Centro Cultural Pareja y de la comisión que sostiene y acompaña las
actividades que allí se desarrollan durante todo el año.

Desde Café con trazos siempre interesa mirar ese otro mapa cultural del Uruguay. El
que muchas veces sucede lejos del ruido centralista y sigue construyéndose en salas,
museos y centros culturales del interior donde todavía existe una relación directa
entre arte, identidad y comunidad.
Las Piedras tiene uno de esos lugares.
Buena jornada. Buen café.













