El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial decidieron restablecer sus vínculos con Venezuela, en un movimiento que marca un punto de inflexión tras varios años de interrupción en las relaciones institucionales. La medida se produce luego de que una mayoría de países miembros del FMI respaldara el reconocimiento de la administración interina encabezada por Delcy Rodríguez.
Con este aval, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, formalizó la reanudación del diálogo con Caracas, siguiendo los procedimientos habituales del Fondo en situaciones de reconocimiento gubernamental. La decisión habilita al FMI a retomar el contacto técnico con el país y avanzar en un diagnóstico actualizado de su economía.
Este proceso de evaluación es considerado un paso clave para determinar el estado de las finanzas venezolanas y, eventualmente, diseñar programas de apoyo. Durante los últimos años, la falta de interacción con el organismo limitó el acceso a datos oficiales y frenó cualquier posibilidad de asistencia financiera.
Venezuela, miembro del FMI desde mediados del siglo XX, había quedado al margen de la institución en 2019 en medio de disputas internacionales sobre la legitimidad de sus autoridades. La reciente decisión revierte ese escenario y sienta las bases para una posible reintegración progresiva en el sistema financiero global.
En paralelo, el Banco Mundial adoptó una postura similar y anunció también la reactivación de sus relaciones con el país. Este acercamiento podría traducirse en financiamiento para proyectos de desarrollo e infraestructura, áreas especialmente afectadas por la prolongada crisis económica.
Según trascendió, el restablecimiento de estos lazos no implica asistencia inmediata, pero sí abre un nuevo capítulo en la relación de Venezuela con los principales organismos multilaterales, con expectativas puestas en una eventual recuperación del acceso a crédito internacional.













