
El tablero político en el Congreso de Argentina ha dado un vuelco significativo. La Libertad Avanza (LLA), en una demostración de pragmatismo y construcción de mayorías, ha cerrado una seguidilla de victorias legislativas que no solo fortalecen la hoja de ruta del presidente Javier Milei, sino que han dejado al kirchnerismo en una posición de evidente desestabilización y falta de reacción.
El peso de las victorias
El Gobierno ha logrado capitalizar una dinámica parlamentaria que pocos proyectaban meses atrás. La sanción de la baja de la edad de imputabilidad marcó el inicio de esta racha positiva, enviando un mensaje directo a su base electoral y logrando imponer una agenda que el peronismo tradicional ha visto con recelo, pero que no pudo bloquear.
Sin embargo, el golpe más reciente —y quizás el más simbólico— fue la reforma laboral. Con una votación contundente de 42 votos a favor frente a 28 en contra, el oficialismo demostró que su capacidad de articulación con bloques aliados (pro, sectores de la UCR y fuerzas provinciales) es, por ahora, una maquinaria eficiente. La reforma, eje central de la modernización que busca el Ejecutivo, fue aprobada sin las dilaciones que caracterizaron los intentos de reformas previas en la historia argentina.
Previo a la votación y al culminar el debate, la senadora Patricia Bullrich (LLA) expresó que: “Con esta ley vamos a intentar darle certeza y previsibilidad a las empresas y a los trabajadores”, y justificó: “Queremos desarmar una falsa moral e ir a una verdadera moral donde se crea empleo si protegemos a las empresas, si se facilita la inversión, si se bajan impuestos, si hay seguridad jurídica y normas laborales que respondan al mundo en el que vivimos”.
La crisis del relato opositor
Para el kirchnerismo y sus aliados en el Congreso, este escenario representa un desafío profundo. La estrategia de resistencia parlamentaria parece haber quedado desgastada:
-
Aislamiento: La votación de la reforma laboral dejó expuesta a la oposición más dura, que se vio superada numéricamente y sin margen para maniobrar un bloqueo efectivo.
-
Desorientación táctica: La incapacidad de frenar el avance de LLA ha generado fricciones internas dentro del bloque opositor, donde comienzan a surgir voces críticas sobre si el camino del obstruccionismo es el más redituable frente a un oficialismo que, contra todo pronóstico, sigue sumando leyes.
Rumbo al año legislativo formal
Con los deberes hechos durante el período extraordinario, el oficialismo se prepara ahora para el inicio del año legislativo formal con el viento a favor. El Gobierno no planea bajar la intensidad; por el contrario, desde la Casa Rosada ya anticipan una nueva batería de iniciativas, que incluyen reformas estructurales pendientes y ajustes en la administración pública.
El gran interrogante para los próximos meses será la durabilidad de la alianza. Hasta ahora, LLA ha logrado mantener a sus aliados alineados bajo la promesa de gobernabilidad y el impulso de cambios que, en muchos casos, comparten ideológicamente. Si Milei logra sostener este nivel de coherencia parlamentaria, el kirchnerismo deberá repensar por completo su estrategia, pues hasta el momento, el “plan de contención” legislativo ha fallado estrepitosamente.












