El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, situó la lucha contra el crimen organizado transnacional en el centro de su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas y llamó a los Estados a profundizar la cooperación internacional para enfrentar unas redes criminales que, según sostuvo, están comprometiendo la seguridad y las posibilidades de desarrollo de la región.
Noboa defendió ante los representantes de los países miembros una estrategia basada en respuestas colectivas y sostuvo que ningún Estado puede enfrentar de manera aislada estructuras criminales que operan más allá de las fronteras. A su juicio, una cooperación internacional más efectiva permitiría fortalecer la seguridad y crear mejores condiciones para el crecimiento económico y social.
Durante su discurso, el mandatario ecuatoriano presentó tres iniciativas concretas. La primera contempla la creación, bajo el marco de Naciones Unidas, de un mecanismo destinado a identificar, rastrear y congelar los recursos financieros vinculados al crimen organizado transnacional. La segunda propone establecer una plataforma permanente de intercambio de información entre policías, fiscalías y unidades de inteligencia financiera de distintos países.
La tercera iniciativa apunta directamente al funcionamiento de Naciones Unidas. Noboa planteó que la denominada iniciativa ONU80 incorpore el crimen organizado transnacional entre las amenazas prioritarias en materia de prevención de conflictos y permita a la organización responder con mayor rapidez a las solicitudes de asistencia de los Estados.
El presidente ecuatoriano sostuvo que las organizaciones criminales han dejado de ser exclusivamente un asunto de seguridad pública. Su capacidad para controlar territorios, infiltrarse en instituciones y generar corrupción, afirmó, puede debilitar el Estado de derecho y terminar afectando la estabilidad de sociedades completas.
Desde esa perspectiva, Noboa planteó que cuando estas estructuras actúan simultáneamente en diferentes países, la amenaza adquiere una dimensión internacional que requiere mecanismos de cooperación acordes con esa realidad.
La seguridad, señaló además, constituye una condición necesaria para que los países puedan avanzar en otras áreas estratégicas. En ese contexto, vinculó la lucha contra el crimen organizado con desafíos como la reducción de la pobreza, el fortalecimiento del comercio, la protección del medioambiente y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías.
El mandatario ecuatoriano también aprovechó su intervención para reclamar una transformación del sistema multilateral y, particularmente, una mayor capacidad de Naciones Unidas para responder a las amenazas contemporáneas.
Noboa sostuvo que la organización necesita mecanismos más ágiles para prevenir conflictos y afrontar crisis, al considerar que el escenario internacional actual presenta desafíos que no existían cuando fue creada la ONU. También defendió el papel de la Carta de Naciones Unidas y del Derecho Internacional como instrumentos comunes para gestionar las diferencias entre los Estados.













