La ONU alerta sobre el aumento de la violencia contra las mujeres y el colapso de la atención médica en zonas afectadas por los terremotos en Venezuela

La emergencia humanitaria no solo deja miles de víctimas y personas sin hogar, sino que también dispara los riesgos de violencia de género, interrumpe servicios esenciales de salud y profundiza la crisis de cuidados que enfrentan las mujeres afectadas.

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La devastación provocada por los terremotos en Venezuela ha abierto un nuevo frente de crisis para las mujeres y las niñas, quienes enfrentan un incremento de los riesgos de violencia, explotación y exclusión en medio del desplazamiento masivo de población. Así lo advirtió ONU Mujeres, que alertó sobre el deterioro de las condiciones de protección en los campamentos temporales y comunidades receptoras de personas desplazadas.

La pérdida de viviendas y el colapso de servicios básicos han obligado a miles de familias a trasladarse a refugios de emergencia, donde la falta de espacios seguros y mecanismos adecuados de protección expone especialmente a mujeres, adolescentes y niñas a situaciones de violencia de género, abuso sexual y trata de personas. La organización también advierte que las dificultades para denunciar estos hechos y acceder a atención especializada agravan aún más la situación.

El impacto de la emergencia alcanza igualmente a los servicios de salud. Las interrupciones en la atención prenatal y posnatal, la escasez de anticonceptivos, la limitada disponibilidad de productos de higiene menstrual y la falta de medicamentos para embarazadas y madres lactantes representan nuevos desafíos para una población ya afectada por el desastre. De acuerdo con estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, cerca de 1,97 millones de mujeres menores de 50 años y más de 956.000 niñas, adolescentes y mujeres jóvenes se encontraban en las zonas que registraron las sacudidas más intensas.

A la crisis humanitaria se suma una creciente carga de cuidados que recae principalmente sobre las mujeres. Muchas deben atender simultáneamente a hijos, adultos mayores, personas heridas o familiares con discapacidad mientras buscan alimentos, refugio y atención médica. Esta realidad limita sus posibilidades de conservar un empleo, recuperar ingresos y participar en los procesos de reconstrucción de sus comunidades.

Organizaciones que trabajan en terreno advierten que numerosas mujeres podrían quedar fuera del mercado laboral debido a la imposibilidad de dejar a sus hijos en condiciones seguras mientras intentan retomar sus actividades económicas.

Frente a este escenario, ONU Mujeres ha fortalecido su respuesta mediante servicios de apoyo psicosocial remoto, que ya han acompañado a decenas de casos, además de brindar asistencia humanitaria a cientos de hogares afectados en coordinación con organizaciones locales y empresas privadas. La agencia estima que requiere tres millones de dólares para ampliar durante los próximos seis a doce meses la protección y atención de unas 15.000 mujeres y niñas, fortaleciendo los servicios de salud, protección y recuperación de medios de vida.

Mientras tanto, la respuesta internacional continúa ampliándose. El coordinador humanitario de las Naciones Unidas, Tom Fletcher, concluyó una visita oficial de cuatro días al país durante la cual recorrió comunidades afectadas y sostuvo reuniones con autoridades, organizaciones humanitarias, representantes del sector privado y miembros del cuerpo diplomático para impulsar nuevos apoyos destinados a las labores de emergencia y reconstrucción.

Al finalizar su recorrido, Fletcher reiteró el llamado a respaldar el Plan de Respuesta Humanitaria, que solicita 298 millones de dólares adicionales para asistir a 1,3 millones de personas durante los próximos seis meses.

Las cifras de la emergencia continúan en aumento. El balance oficial reporta 3.889 personas fallecidas, 16.740 heridas y cerca de 17.900 personas que han perdido sus viviendas como consecuencia de los terremotos.

Actualmente funcionan 87 campamentos temporales en Caracas, La Guaira y Miranda, con capacidad para albergar a más de 23.000 personas y una ocupación cercana a las 16.900. En varios de estos espacios, las agencias de la ONU y sus socios humanitarios prestan servicios de atención médica, salud mental, asistencia jurídica, protección, nutrición, agua y saneamiento.

La respuesta incluye consultas de medicina general, pediatría, ginecología y obstetricia, atención odontológica, controles prenatales, distribución de anticonceptivos, pruebas de VIH y sífilis, además de espacios de lactancia, duchas exclusivas para mujeres y acciones de prevención frente a la trata y la explotación sexual.

A estos esfuerzos se suma un nuevo puente aéreo coordinado por la Organización Internacional para las Migraciones, que trasladó desde Panamá equipos destinados a mejorar las condiciones de los refugios, entre ellos lámparas solares, recipientes para almacenamiento de agua y divisores interiores que permiten brindar mayor privacidad a las familias desplazadas.

La asistencia alimentaria también continúa creciendo. Desde el inicio de la emergencia, el Programa Mundial de Alimentos ha proporcionado apoyo a unas 46.000 personas mediante la distribución de raciones listas para consumir, canastas familiares y miles de comidas calientes en los alojamientos temporales.

En paralelo, la operación humanitaria ha movilizado 375 toneladas de suministros por vía aérea y más de 1.800 toneladas por transporte terrestre hacia las zonas más afectadas, con medicamentos, alimentos, materiales para refugios y equipos de agua y saneamiento, en un esfuerzo por responder a una de las emergencias más complejas que enfrenta Venezuela en los últimos años.