Energía: La necesidad de su generación y posibilidades de obtenerla

Puede generarse energía por diversos medios, según con que elemento se produzca la misma y estos elementos no serán los mismos, según la región geográfica y posibilidades del país, de que se trate

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Por José Alem Deaces.-

Todos los seres humanos tenemos conocimiento de la energía, todos tenemos conocimiento de ella y creemos saber que es, todos tenemos conciencia de la necesidad de la raza humana de contar con ella, de sus beneficios, de los problemas que acarrea no contar la misma y de los problemas que pueden generar su alto costo, de su amistad o colisión con el medio ambiente, pero a pesar de todo ello, no es fácil definirla.

En términos generales, en una simple definición, podemos decir que energía es el poder que tienen determinados elementos de la naturaleza de transformarse para brindar como resultado calor, fuerza, movimiento etc.

Si bien entendemos que para brindar una explicación completa, debe hablarse de un ciclo energético, que comprende no sola la generación, sino también la trasmisión o transporte como prefiera denominarse esta etapa del ciclo, la distribución y la comercialización, podemos afirmar que la etapa que hoy causa más preocupación a la humanidad es la generación, pues sin ella no se darían las otras.

Puede generarse energía por diversos medios, según con que elemento se produzca la misma y estos elementos no serán los mismos, según la región geográfica y posibilidades del país, de que se trate.

Preferimos utilizar la expresión elementos, para no identificar uno en particular, pues por ejemplo la expresión combustibles podría llegar a pensar únicamente en combustibles fósiles, cuando si bien estos han sido, son y seguirán siendo utilizados como fuente de generación, existen otros preferidos por ecologistas tales como el viento, el agua y el sol que producirán energía eólica, hidráulica y solar.

Pero no debemos dejar de tener en cuenta al mencionar fuentes de generación, una que fue, es y será tan discutida como necesaria que es la que se genera energía nuclear.

Debe tenerse en cuenta que para abastecer la demanda de un país, no debe dejarse de lado la existencia de conexiones internacionales que permiten abastecer de energía a un país con la energía generada en otro.

Esto nos lleva a afirmar que no es correcto sostener que debe generarse energía por una única fuente, sino que deben utilizarse múltiples fuentes y para ello deben tenerse en cuenta innumerables  factores, tales como contar con recursos naturales, sean estos propios o no con la necesidad de la energía con que debe contarse, el territorio al que habrá que abastecer, el crecimiento estimado, las posibilidades económicas y financieras de cada país y en especial con que soberanía energética con que cada país cuente.

Desde ya con lo dicho estamos dando una definición: el problema del abastecimiento de energía a su población es un problema de cada Estado y será cada gobierno el que decidirá cuando,  como y quien lo hará.

La cada vez más vieja discusión de si deben ser los organismos públicos o los agentes privados o un mix entre ellos, los que satisfagan esas necesidades, si debe existir lucro o no, si se facilita el acceso de personas diferentes a las públicas, debe ser resuelto por cada país según su criterio, dentro de las múltiples posibilidades existentes.

Estamos ante decisiones políticas de suma importancia según veremos ejemplificando en la forma más sencilla, aunque normalmente es la más difícil, las mismas, tomando el ejemplo de nuestra República Oriental del Uruguay y considerando además algunos que se dan en otras latitudes.

Analizaremos la situación

Durante muchos años Uruguay cubría su demanda con una base hidráulica contando con dos represas Rincón del Bonete y Baygorría, además de una central térmica importante la Central Batlle con la 5ta y 6ta unidad, que funcionaba con fuel oil, sumando en total una generación cercana a los 800 megavatios. La generación térmica era necesaria para el total abastecimiento.

Luego se agregó la una nueva hidroeléctrica (Palmar) y comenzó a recibirse energía de Salto Grande, obra binacional, entre la República Oriental del Uruguay y la República Argentina, aunque de esta última no en su totalidad, lo que recién sucedió en forma paulatina en el primer lustro de la década de 1990.

A pesar del incremento se padecieron restricciones en 1989, por lo que se construyó una nueva central térmica (La Tablada), la máquina más cara del sistema uruguayo que funciona a gas oil y próxima a su retiro.

Sin embargo, aún recibiendo en los primeros años de la década de 1990 la totalidad de su parte (50%) de la energía generada por la represa binacional de Salto Grande, lo que permitió exportar energía a la República Argentina, la energía total volvió a no ser no era suficiente, por lo debió seguirse  generando (en períodos)  con combustibles fósiles, lo que se volvió prácticamente continuo con el aumento de la demanda a principios del siglo 21.

Fue por eso que de exportador de energía, paso a ser en oportunidades importador desde Argentina.

Inclusive hubo voces que bregaron a una integración completa con la Argentina, lo que llevo a abandonar por años, la construcción de centrales de generación de cualquier tipo, abasteciendo al mercado uruguayo mediante contratos de compra a Argentina, que por tener en su territorio petróleo y gas, generaba a un precio menor, al que podía generarse en Uruguay con nuevas centrales.

Primo una razón económica por sobre cualquier consideración a los cambios políticos y necesidades del país vecino.

Esta dependencia de la voluntad de otro país, llevo a que con la pesificación en el mencionado país vecino, Argentina, al dejarse de lado la equivalencia un peso – un dólar, el precio se encareció, pero lo que es peor al crecer la demanda argentina y no crecer su parque generador, no existía seguridad en poder recibir energía, por lo debió a recurrirse a la compra de energía a Brasil, con el problema de que existía una sola interconexión de 90 megas, lo que hacía que la energía llegara vía Argentina, dónde ignorándose los acuerdos del Mercosur, en lugar de considerarse un bien en tránsito,  debía importarse, exportarse y pagar peajes, llevando el precio a U$S 450 por mega en varias compras.

Ante esa caótica situación, debieron buscarse soluciones, teniendo presente que no existían posibilidades de nuevas centrales hidroeléctricas, salvo alguna repotenciación o mini centrales de alto valor.

Se estudió la posibilidad de centrales a carbón, totalmente incompatibles con un país cuyo logo de promoción era y es, “Uruguay país natural” y también se discutió aunque nunca prospero, la construcción de una central nuclear, que se encuentran en Uruguay prohibidas por ley, lo que hubiera dado lugar a una fuerte discusión parlamentaria, para obtener la derogación de la norma.

¿Cómo se llegó a una solución?

En el año 2010, se formó una “Comisión Inter partidaria”, integrada por delegados de todos los partidos políticos con representación parlamentaria, que propuso una política de Estado, que se cumplió no sólo a cabalidad, sino que  supero lo propuesto.

¿En que consistió?

En incorporar energía limpia, que en un primer paso fue energía eólica, continuando luego con energía solar, energía solar que se proyecta incorporar en mayor cantidad, lo que es correcto pues la demanda ha seguido creciendo y los contratos de abastecimiento eólico vencerán en los próximos diez años.

¿Por qué hablo de contratos de abastecimiento eólico, que son contratos de compra de energía?

Porque la mayoría de los emprendimientos fueron realizados por privados, asumiendo la empresa pública (Administración Nacional de Trasmisiones Electricas – UTE), la obligación de comprar toda la energía que se genere, aunque no la precise, lo que la ha convertido en exportadora de energía, dándose la curiosidad de que llegara a ser el segundo exportador de Uruguay, superando a la lechería y la agricultura, claro que fue la excepción que confirma la regla.

Para esta exportación fue necesaria la construcción de otra conversora de 500 Mw y líneas de trasmisión, que conectan a Uruguay con Brasil, ya que la interconexión con Argentina es más que suficiente.

No debe olvidarse que las interconexiones son una carretera de ida y vuelva por lo que en también se importa energía, pero ahora no por necesidad sino por ser el precio más conveniente.

Dos aclaraciones sobre las últimas afirmaciones

Los contratos de compra son celebrados entre la empresa pública y los propietarios de las centrales de generación que son privados, lo que ha llevado a hablar de grandes inversiones.

Es cierto que son inversiones, pero no inversiones a riesgo, sino inversiones a riesgo con una muy buena tasa de retorno asegurada.

Existe un mapa de vientos que hace las veces de censo y permite saber cuanta energía podrá generarse con el rendimiento de cada máquina que el fabricante conoce. De esa forma se conocerá cuanta energía se ha de generar por año, lo que permitirá a la entidad financiera que viabilice el parque otorgar el préstamo con su correspondiente interés, pues como dijimos la energía generada deberá ser abonada en su totalidad, es un contrato “take or pay”, para el que basta sólo un buen mantenimiento.

Pero las energías eólica y solar, tal como antes la hidráulica que se mantiene, no son potencia firme, no se cuenta siempre con ellas, mencionando para entender esto fácilmente que no todos los días sale el sol, no siempre hay viento y en oportunidades hay sequías.

Por eso es necesario construir centrales térmicas, habiendo UTE incorporado motores cuya vida útil ha de terminar prontamente, tal como ya sucedió con la Central Batlle, pero turbinas aero- derivadas ( 300 Mw) y un ciclo combinado (535 Mw)   modernos que son el respaldo del sistema.

Estas plantas fueron construidas en Punta del Tigre en el departamento de San José, lo que ha convertido esa zona en el parque generador de combustibles de Uruguay.

De lograrse la compra de gas mediante la importación desde Argentina, la utilización de este en lugar del gas oil, permitirá que el precio de la generación térmica disminuya prácticamente a la mitad de precio.

No olvidemos que se cuenta además con las interconexiones con Argentina y Brasil que además de permitir negocios con mejores precios, son también una rueda de auxilio para los tres sistemas ante eventuales faltantes.

A pesar de no contar con gas, el cambio de la matriz energética que surgió de la “Comisión Multipartidaria” y ejecutó UTE permitió a esta disminuir el costo de abastecimiento de la demanda a menos de la mitad, significando un ahorro de más de U$S 600.000.000.

No olvidemos para no confundirnos que la normativa uruguaya permite la competencia en generación, no existe monopolio de esta y los privados pueden negociar el abastecimiento (la compra de energía) entre sí, prescindiendo de UTE.

Debe también tenerse en cuenta, que si existiera madurez política en nuestra América, las interconexiones no serían exclusivas entre dos países sino regional, entre países no limítrofes.

Las líneas hoy existentes, permiten la llegada de energía brasileña a Argentina y Chile pasando por Uruguay o desde Paraguay a Uruguay pasando por Argentina y luego seguir a Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela.

El tiempo, ese gentil hombre que todo lo sabe según Ortega y Gaset, nos dirá si se alcanza esa madurez.

Esos son algunos de los temas que deben resolverse, la disyuntiva de si se desea soberanía energética o los límites de esta.

Ante esta foto actual, ¿Cuál entendemos debe ser el futuro de Uruguay, en materia de generación?

La respuesta es muy sencilla, no sólo será necesario la incorporación de más generación, sino que será imprescindible, o no será posible recibir inversiones de importancia tales como data centers, cripto monedas y similares.

Para ello, también serán necesarias nuevas líneas de trasmisión, pero ese es otro tema, pues como dice un viejo dicho uruguayo, “lo primero es lo primero”, y lo primero es contar con la generación suficiente, pero sabiendo que si no existe la trasmisión la nueva energía de nada servirá.

¿Qué energía entendemos debe incorporarse?

Mayormente energía solar, luego eólica y sin perjuicio de estudiarse la incorporación de centrales de bombeo, guste o no generación térmica pues el respaldo siempre será necesario, aunque las centrales térmicas serán de menor tamaño.

En materia de centrales de generación térmica, debe explotarse la cáscara de arroz, los restos de madera, en un país que ha logrado un gran desarrollo forestal y la basura. De lograrse esto, se lograrán beneficios energéticos y ambientales.

En cuanto a la energía solar, debería comenzar a incorporarse paneles agro fotovoltaicos”, pues los paneles ocupan grandes extensiones de tierra y en un país como Uruguay que no cuenta con desiertos y sí con terrenos productivos, no puede prescindirse de estos.

Y decimos Uruguay, pues de él estamos hablando, pero será un problema de la humanidad que para no tener que optar entre energía y comida, deberá utilizar este tipo de paneles altos, no a ras del piso que permiten el paso de luz necesaria para el cultivo de ciertas plantas.

Y debe también comenzar a incorporarse paneles en lagos de represas y en los cursos de agua que lo permitan, así como baterías que permitirán conservar la energía generada y no utilizada en su momento, por ejemplo la energía eólica generada durante las noches y que no es requerida por el sistema.

Obviamente otros países, dado que no es el caso de Uruguay, además de la energía nuclear, se recurrirá a la basura que se genera en mayor cantidad, las mareas y las que puedan surgir.

¿Cómo se ha de pagar lo propuesto?

Cada país tendrá su propuesta, la nuestra es que sea mixta, publica pura, privada en su totalidad y en sociedades u otros vehículos financieros tales como sociedades anónimas y fideicomisos con participación pública y privada, con acuerdos que les permitan interactuar en igualdad de condiciones respetándose unos a otros, pues un monopolio público es malo, pero uno privado es peor.

En Uruguay, ya existen sociedades anónimas con capitales públicas y privadas, con acciones que cotizan en la Bolsa de Valores.

Una de estas sociedades, el Parque Eólico Valentines, fue premiada por el BID con el primer premio a proyectos novedosos, ya que se patrocinó inversiones en acciones de hasta U$S 2.000, que se vendieron en una red de cobranzas con agencias en todo el país, permitiendo una capitalismo popular que en el año 2024, dio una renta del 10% en dólares, renta que los pequeños ahorrista no obtendrían de ningún Banco.

Y si para viabilizar una inversión, un gobierno favorece al privado, ya sea subsidiándolo o bajando los precios a que compra la energía al propio Estado o subiendo los precios cuando es el privado quien la vende al Estado, que exista transparencia y claridad, que se diga lo que se hace por considerarlo necesario por un bien mayor, como ser la creación de fuentes de trabajo.

Pero sin abusos, pues lo que otorgue el gobierno de turno, lo pagará toda la sociedad.

Todo esto sin olvidarse de las conexiones internacionales que deber ser mantenidas y eventualmente ampliadas y descartando de plano (en Uruguay) la energía nuclear, no por sus riesgos que son controlables, tal como lo hacen los países vecinos. sino por su prohibición legal, y si esta no existiera por su costo, al existir múltiples alternativas.

Ahora bien, estas soluciones uruguayas son trasladables a otros países.

Si, pero según cada país.

No es lo mismo Uruguay con 187.000 km. cuadrados de superficie y 3.500.000 habitantes, sin montañas, desiertos o selvas que otros países con esas geografías y otras poblaciones.

Un desierto permitirá unas mejores plantas solares, áreas de viento una mejor energía eólica u otras de mucho viento las dificultarán las selvas dificultarán la trasmisión y quizás descarten buenas opciones de generación, el contar con gas permitirá mejores centrales térmicas que correrán el riesgo de la dependencia de otros si son importadores, hay países en que las centrales nucleares sean la mejor opción a pesar de Chernovil o Fukuyima.

Los escenarios son variados

La decisión dependerá de cada gobierno y del momento en que deba tomarse.

Pero decisión que debería tomar en cuanto a su población en particular, pero a la humanidad en general

Perfil del autor

José Antonio Alem Deaces
Doctor en Derecho y Ciencias Sociales.
Ingreso a la Administración de Usinas y Trasmisiones Eléctricas, empresa pública uruguaya egresando en 2026 como Gerente General.
Ocupó previamente la Gerencia de Área Asesoría Técnica Jurídica desde 1992 participando en todas las negociaciones contractuales en materia de generación, trasmisión, distribución y comercialización desde esa fecha.
Fue delegado y como tal integró el directorio de la Administración del Mercado Eléctrico (ADME)
Presidente de las empresas eólicas Areaflin S.A y Rouar S.A en Uruguay y Director en Hidroeléctrica del Sur S.A e Hidroeléctrica Ameghino S.A en la Republica Argentina.
Integró la Comisión de Interconexión Uruguay – Brasil.
Fue Presidente del CUCIER, Comité Uruguayo del CIER (Comisión de Integración Energética Regional) integrada por países de América del Sur y México
Dictó cursos de posgrado en la Universidad de Montevideo sobe Derecho de la Energía
Participó como orador en congresos y cursos en su país, Argentina, Brasil Paraguay, Perú y Colombia.
Publicó trabajos en Revistas y Libros sobre energía
Integro la Comisión Multipartidaria de Energía nombrada por el gobierno uruguayo en 2010