España enfrenta una catástrofe sin precedentes: incendios fuera de control consumen más de 150.000 hectáreas y obligan a declarar la emergencia nacional

Cuatro grandes incendios activos mantienen en alerta máxima a España tras devastar más de 81.000 hectáreas en pocos días y provocar la evacuación o confinamiento de más de 106.000 personas. El Gobierno anunció medidas extraordinarias para asistir a las zonas afectadas mientras el fuego continúa avanzando.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, asiste al Puesto de Mando Avanzado. (Foto: La Moncloa)

España vive una de las peores crisis por incendios forestales de su historia reciente. Cuatro grandes focos activos en las provincias de Madrid, Ávila, Toledo y Castellón permanecen fuera de control, dejando un saldo de más de 81.000 hectáreas arrasadas y obligando a evacuar o confinar a cerca de 106.000 personas. La magnitud de la emergencia llevó al Gobierno a declarar la emergencia nacional en las provincias más afectadas.

El incendio de Burgohondo, en la provincia de Ávila, se ha convertido en el mayor registrado en la historia reciente del país, con unas 50.000 hectáreas consumidas por las llamas. A este escenario se suma el avance del incendio en La Vall d’Uixó, en Castellón, donde los equipos de emergencia continúan trabajando para intentar contener un fuego que sigue expandiéndose.

Los incendios del centro peninsular concentran la mayor parte de la devastación. Entre los focos de Ávila, Madrid y Toledo ya se contabilizan alrededor de 77.000 hectáreas calcinadas y un perímetro afectado que alcanza los 280 kilómetros. Solo el incendio de la sierra madrileña ha destruido unas 25.000 hectáreas, mientras que el fuego en Toledo continúa propagándose impulsado por las brasas transportadas desde los otros frentes, superando ya las 2.000 hectáreas afectadas.

La crisis de este verano marca cifras históricas para España. Desde el 1 de enero hasta el 26 de julio, los incendios forestales han devastado 152.678 hectáreas, un registro que multiplica por seis la superficie quemada durante el mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron poco más de 24.000 hectáreas. Asimismo, el país ha registrado ya 32 grandes incendios forestales —aquellos que superan las 500 hectáreas— muy por encima del promedio habitual de nueve siniestros de estas características.

En medio de la emergencia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se trasladó hasta la provincia de Ávila para supervisar las labores de coordinación desde el Puesto de Mando Avanzado instalado en Navaluenga. Allí participó en una reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias junto a autoridades nacionales y regionales para evaluar la evolución de los incendios y definir las acciones inmediatas.

Tras la reunión, Sánchez anunció que el Consejo de Ministros aprobará un Real Decreto-ley para declarar como zonas gravemente afectadas por emergencias de protección civil los territorios golpeados por los incendios, con el objetivo de acelerar las ayudas para los damnificados y la recuperación de las áreas afectadas.

El mandatario subrayó que la prioridad del Ejecutivo continúa siendo proteger a la población y resguardar los núcleos habitados, aunque advirtió que las próximas horas seguirán siendo determinantes debido a la evolución de los distintos frentes. En ese contexto, reiteró el llamado a la ciudadanía para mantener las medidas de precaución y atender las instrucciones de las autoridades.

Al hacer un balance de la temporada, Sánchez destacó el rápido incremento de la superficie afectada, que pasó de 130.000 a más de 150.000 hectáreas en menos de un día. Ante este escenario, insistió en la necesidad de impulsar un gran pacto de Estado frente a la emergencia climática, argumentando que la frecuencia e intensidad de estos incendios exigen una respuesta coordinada entre las administraciones públicas, las instituciones y la sociedad para afrontar los desafíos que plantea el aumento de los fenómenos extremos.