Chile reduce los homicidios por cuarto año consecutivo, pero crimen organizado alcanza su mayor peso en cinco años

El país registró 472 asesinatos durante el primer semestre de 2026, 41 menos que en igual periodo del año anterior. La tasa cayó a 2,3 víctimas por cada 100 mil habitantes, mientras que los delitos vinculados a organizaciones criminales representaron el 41,3% de los casos, su nivel más alto desde 2021.

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Ministerio de Defensa de Chile

El Ministerio de Seguridad informó este miércoles una nueva disminución de los homicidios consumados en Chile durante el primer semestre de 2026, consolidando una tendencia descendente que se mantiene por cuarto año consecutivo. Entre enero y junio se contabilizaron 472 víctimas, 11,5% menos que las 513 registradas durante el mismo periodo de 2025.

La evolución marca un descenso sostenido desde el máximo alcanzado en 2022, cuando se registraron 660 víctimas. Desde entonces, la cifra bajó a 633 en 2023, 586 en 2024, 513 en 2025 y finalmente 472 durante el primer semestre de este año. En paralelo, la tasa de homicidios experimentó una reducción de 32,4% respecto de 2022, situándose actualmente en 2,3 víctimas por cada 100 mil habitantes.

El informe de la Subsecretaría de Prevención del Delito muestra, sin embargo, una distribución territorial desigual. La Región Metropolitana concentró 218 homicidios, seguida por Valparaíso, con 53, y Biobío, con 38. En conjunto, estas tres regiones reunieron el 65,5% de las víctimas contabilizadas a nivel nacional durante los primeros seis meses del año.

Pese a esta concentración, 11 de las 16 regiones del país registraron una disminución en sus tasas de homicidio. Las caídas más pronunciadas se produjeron en Aysén, con un descenso de 80,4%; Atacama, con 73,5%; y Arica y Parinacota, con 47,4%.

La tendencia fue inversa en cinco regiones, donde los asesinatos aumentaron respecto del primer semestre de 2025. Tarapacá encabezó las alzas, con un incremento de 78,9%, seguida por Coquimbo, con 42,1%, y O’Higgins, con 33,3%. Estas tres regiones, además, superaron la tasa nacional de 2,3 víctimas por cada 100 mil habitantes.

El perfil de las víctimas mantiene una marcada prevalencia masculina. Los hombres representaron el 90% de los fallecidos, con 425 casos, mientras que las mujeres alcanzaron el 10%, con 47 víctimas. Por edad, el grupo más afectado fue el de jóvenes entre 18 y 29 años, que concentró el 34,5% de los homicidios. Le siguieron las personas de entre 30 y 39 años, con 29,9%; quienes tenían entre 40 y 49 años, con 16,3%; y los mayores de 50 años, con 13,8%.

En cuanto a la nacionalidad, ocho de cada diez víctimas eran chilenas, equivalentes al 80,3% del total. Las personas extranjeras representaron el 17,4%, mientras que en el 2,3% de los casos no fue posible establecer la nacionalidad. El informe advierte que la proporción de víctimas extranjeras aumentó en comparación con el primer semestre de 2025.

Otro de los indicadores que marca el perfil de las víctimas es su relación con antecedentes penales. El 50,4% registraba condenas penales, cifra que aumentó 1,5 puntos porcentuales respecto del mismo periodo del año pasado. En tanto, el 47,5% no tenía condenas registradas.

El principal foco de preocupación para las autoridades aparece en la relación entre homicidios y criminalidad organizada. Durante el primer semestre, 195 víctimas, equivalentes al 41,3% del total, estuvieron asociadas a delitos o grupos organizados. La proporción representa un incremento significativo frente a las 165 víctimas registradas por esta causa en el mismo periodo de 2025 y constituye el porcentaje más elevado para un primer semestre desde 2021.

El contexto interpersonal, que había predominado entre los primeros semestres de 2022 y 2025, representó este año el 39,2% de los homicidios, con 185 víctimas, 17 menos que en igual periodo del año anterior. La modificación del escenario revela un cambio en la composición de los asesinatos, con una creciente incidencia de hechos vinculados al crimen organizado.

El arma de fuego continúa siendo el principal medio utilizado en los homicidios, presente en el 48,9% de los casos. Los elementos cortantes o punzantes fueron utilizados en el 36%. El uso de armas de fuego, además, registró un repunte de 2,9 puntos porcentuales respecto de 2025, interrumpiendo tres años consecutivos de descenso.

Los datos también muestran una reducción en los hallazgos de cadáveres con participación de terceros, que pasaron de representar el 10,1% de los casos en el primer semestre de 2025 al 9,3% este año.

La vía pública continúa siendo el principal escenario de los homicidios en Chile, concentrando el 62,9% de los casos. A considerable distancia se ubicaron los domicilios particulares, donde ocurrió el 21,8% de los asesinatos.

Las cifras configuran así un escenario de doble lectura: Chile mantiene una trayectoria descendente en el número total de homicidios y en su tasa nacional, pero al mismo tiempo enfrenta una mayor participación del crimen organizado en los asesinatos y fuertes diferencias entre regiones.