Caracas. — Los hospitales de Venezuela se encuentran actualmente colapsados por el flujo constante de víctimas tras los recientes terremotos que han azotado al país. Esta catástrofe natural ha terminado por desnudar la absoluta imprevisión de un régimen de facto que, durante años, ha priorizado el gasto en el aparato represivo y el control político antes que el bienestar público y la infraestructura sanitaria.
En medio de esta emergencia nacional, una alarmante denuncia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) pone en evidencia las consecuencias criminales de este abandono: el 91% de los pacientes se ve obligado a llevar sus propios materiales e insumos médicos para poder ser intervenidos quirúrgicamente. Mientras el Estado destina recursos a perseguir la disidencia, los ciudadanos heridos por el sismo deben costear su propia supervivencia en una red de salud pública que opera con una reducción de casi el 80% de sus capacidades.
Desmantelamiento hospitalario: el costo social de la desinversión
La indefensión de los damnificados por los terremotos no es un hecho fortuito, sino el resultado de políticas que sistemáticamente ignoraron las necesidades básicas de la población. Según el último Informe Anual de la ONG Provea, la escasez en los hospitales —donde hoy se intenta atender la emergencia— es casi total:
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89,9% de los centros hospitalarios reporta desabastecimiento de medicamentos esenciales.
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88,5% carece de insumos básicos (como gasas, jeringas o suturas).
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87,7% mantiene sus equipos médicos fuera de servicio o completamente inoperativos.
La crisis obliga a los familiares de las víctimas a recorrer farmacias externas en busca de insumos en medio del caos del desastre. El ensañamiento del sistema es evidente: el 94,6% de la población venezolana depende exclusivamente de esta red pública devastada. Solo en el último año, antes de la tragedia, ya se habían registrado más de 94.000 denuncias por falta de personal calificado e inoperatividad, reflejo de un sistema de salud abandonado por el Estado.
Los socorristas piden insumos para poder seguir trabajando
Los voluntarios que participan en las labores de rescate en las calles de Caracas llaman a aportar diversos insumos para que continúen con los trabajos, esto luego de los fuertes sismos registrados este 24 de junio.
“Necesitamos gasas, necesitamos tapabocas, lentes de protección, linternas, pilas y cosas que se puedan utilizar en la noche si se va a seguir trabajando”, señaló Bárbara Freites, voluntaria, al corresponsal de Sputnik. Detalló que quienes quieran colaborar con ayuda pueden acercarse a las labores que se realizan en la Primera Avenida de Los Palos Grandes.
🇻🇪🚨 “Necesitamos insumos”: voluntarios siguen en las calles de Venezuela tras los terremotos
⛑ Los voluntarios que participan en las labores de rescate en las calles de Caracas llaman a aportar diversos insumos para que continúen con los trabajos, esto luego de los fuertes… pic.twitter.com/wUXVnzxFEE
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) June 25, 2026
Apagones e información censurada: las armas del control político
La atención de los heridos se enfrenta, además, a la infraestructura eléctrica en ruinas. Provea ha denunciado reiteradamente la opacidad oficial ante los masivos cortes de luz que hoy complican las cirugías de emergencia. Lejos de ofrecer soluciones o cronogramas claros de racionamiento, el régimen responde con el silencio administrativo, priorizando ocultar el colapso antes que salvar vidas.
Esta política de control se extiende al plano digital, demostrando que las prioridades de la gestión estatal están enfocadas en la censura y la autoconservación. En plena catástrofe, cuando la información oportuna es una cuestión de vida o muerte, el acceso a la verdad está severamente restringido. No se trata solo del bloqueo a la plataforma X (Twitter); existen más de 200 páginas web bloqueadas en el país, incluyendo medios independientes y portales de derechos humanos.
“En medio de una emergencia nacional por terremoto, cada canal bloqueado es información que no llega y vidas en riesgo”, alertan las organizaciones civiles.
El panorama actual expone el drama de una sociedad doblemente golpeada: por un lado, la violencia de la naturaleza; por el otro, la negligencia de un régimen cuya prioridad nunca fue proteger a los ciudadanos, sino sostenerse en el poder a costa de la desarticulación del bienestar público.
Equipos de seguridad y de rescate se encuentran desplegados, en solidaridad atendiendo a la población afectada por los movimientos telúricos. pic.twitter.com/Qyp2MKfgUR
— Ministerio de Comunicación e Información (@mippci_ven) June 25, 2026













