
MADRID — En una jornada parlamentaria de máxima tensión, las Cortes Generales de España han lanzado un órdago directo al presidente del Gobierno. Tanto el Congreso de los Diputados como el Senado han aprobado sendas iniciativas en las que exigen a Pedro Sánchez que dimita de inmediato, se someta a una moción de confianza o, en su defecto, convoque elecciones generales de manera urgente.
Mayoría en la Cámara Baja
La Cámara Baja ha sacado adelante la propuesta con 178 votos a favor frente a 171 en contra, escenificando la pérdida de control del bloque de la investidura por parte del Ejecutivo. Con este resultado, el Congreso insta formalmente al líder del Ejecutivo a dar un paso al lado o, al menos, a demostrar mediante una votación parlamentaria que sigue gozando del respaldo mayoritario que lo llevó a La Moncloa.
El texto aprobado recalca que la gobernabilidad del país se ha vuelto «insostenible» debido al cerco judicial y mediático que asedia al Gobierno.
Una crisis multipartito y familiar
La exigencia de las Cámaras llega en el momento más crítico para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), arrastrado por una sucesión de escándalos de presunta corrupción que salpican a múltiples niveles:
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Entorno político: Implicación de figuras de peso en la formación y el anterior Ejecutivo, como el exministro José Luis Ábalos, el secretario de Organización Santos Cerdán y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
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Entorno personal: Investigaciones judiciales que afectan directamente al ámbito familiar del presidente.
Análisis de la situación: Politólogos y analistas de diversos signos coinciden en que el Ejecutivo se encuentra en una situación de “parálisis institucional” y desgaste absoluto, donde la debilidad parlamentaria dificulta cualquier avance legislativo ordinario.
La reacción de Sánchez: aplausos y burlas en el Pleno
Pese a la gravedad de la votación y el tono bronco del debate, el presidente del Gobierno ha mostrado una actitud de absoluto desdén hacia el mandato de la Cámara. Durante la sesión de este jueves, Sánchez se ha mostrado ajeno a la crisis y ha reaccionado con ironía y burlas ante las peticiones de la oposición.
En un gesto que ha encendido aún más los ánimos de la bancada de la oposición, el propio Sánchez ha optado por aplaudirse a sí mismo y reírse abiertamente desde el banco azul mientras se desgranaban las acusaciones de corrupción y las exigencias de responsabilidad política.
Con el Congreso y el Senado alineados en su contra, la presión se traslada ahora por completo a La Moncloa, en un escenario político inédito donde el presidente decide resistir a costa de una fractura total con el Poder Legislativo.












