El Gobierno de Bolivia reforzó la presencia de efectivos militares y policiales en el departamento de Santa Cruz ante la posibilidad de nuevos bloqueos de carreteras impulsados por organizaciones campesinas que cuestionan el retiro de la subvención al diésel para los grandes consumidores.
El operativo se concentra en el municipio de Yapacaní, ubicado a unos 131 kilómetros de la capital cruceña, una zona estratégica por donde pasa la carretera que conecta Santa Cruz con el centro y occidente del país. El Ministerio de Defensa explicó que la movilización busca mantener despejada la vía y prevenir eventuales enfrentamientos durante las protestas.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, indicó que la decisión fue adoptada la noche del lunes con carácter preventivo y contempla el apoyo de las Fuerzas Armadas a la Policía Boliviana. Según el funcionario, la prioridad es impedir que las movilizaciones deriven en bloqueos y garantizar la circulación por la infraestructura vial.
Justiniano sostuvo además que, bajo el actual estado de excepción, los ciudadanos mantienen el derecho a reunirse y manifestarse, pero no pueden interrumpir el tránsito ni ocupar infraestructura considerada crítica. El Gobierno pretende aplicar esta disposición de manera uniforme en todo el territorio nacional.
El conflicto tiene como origen el nuevo esquema de precios del diésel establecido por decreto el pasado 17 de agosto. La normativa fijó un valor referencial de 18 bolivianos, unos 1,55 dólares, por litro para industrias, empresas y entidades consideradas grandes consumidoras o clientes directos. Se trata de una tarifa variable que prácticamente duplica el precio vigente para particulares y transporte público.
Para estos últimos, el litro de diésel se mantiene en 9,80 bolivianos, alrededor de 0,84 dólares, siempre que el consumo mensual no supere los 5.000 litros. El cambio ha generado un fuerte rechazo entre sectores productivos, especialmente en Santa Cruz, donde la agroindustria considera que la medida incrementará sus costos sin solucionar la escasez de carburantes.
Las protestas se producen además en medio de una persistente crisis de abastecimiento. Durante las últimas semanas, largas filas de vehículos se han registrado en distintas estaciones de servicio del país debido a la falta de combustible, aumentando la presión sobre el Gobierno y elevando el riesgo de nuevas movilizaciones.
Con el despliegue en Yapacaní, las autoridades buscan evitar que la disputa por el precio del diésel se transforme en una nueva ola de bloqueos que afecte el transporte de mercancías y pasajeros entre Santa Cruz y otras regiones de Bolivia.













