Se complica la opción de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU tras desplome en segundo sondeo del Consejo de Seguridad

En el segundo sondeo informal (straw poll) del Consejo de Seguridad de la ONU de agosto de 2026 para suceder a António Guterres, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett lideró con 8 votos, seguida por la costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, ambos con 7 apoyos

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Michelle Bachelet (Foto ONU)

La posibilidad de que la expresidenta chilena Michelle Bachelet asuma la Secretaría General de las Naciones Unidas sufrió un duro revés tras realizarse la segunda votación informal del Consejo de Seguridad.

En esta nueva ronda de consultas reservadas, la candidatura de la exmandataria se distanció significativamente de los puestos de liderazgo al descender hasta el séptimo lugar de las preferencias entre los postulantes.

De acuerdo con reportes difundidos por La Tercera y Emol, la aspirante sumó únicamente dos votos a favor (“encourage”) frente a seis votos en contra (“discourage”) y siete apoyos neutros o sin opinión (“no opinion”). Estos números marcan un marcado deterioro respecto del primer sondeo informal, donde registraba una cifra superior de respaldos positivos y se posicionaba en el cuarto lugar de la nómina.

El resultado deja a la figura de la exmandataria en una posición compleja dentro del proceso de selección coordinado según los lineamientos del Sitio oficial de la ONU. En las dinámicas del Consejo de Seguridad, acumular votos negativos resulta determinante, pues evidencia el rechazo de varios Estados miembro antes de llegar a las etapas decisivas, en las cuales las potencias con derecho a veto ejercen su influencia directa sobre la votación.

Según informaciones divulgadas por Radio Universidad de Chile y el medio Ex-Ante, este escenario obedece a la incorporación de nuevos competidores en la carrera internacional y a la falta de consenso entre las principales potencias.

Este balance desfavorable plantea interrogantes sobre el rumbo de la postulación y abre el debate diplomático sobre la conveniencia de evaluar la continuidad de su candidatura de cara a las próximas consultas informales.