Las contradicciones dentro del oficialismo venezolano han quedado expuestas de manera flagrante tras las recientes declaraciones de Diosdado Cabello sobre el empresario colombiano Álex Saab. El actual ministro de Interior, Justicia y Paz ha dado un giro radical en su discurso, desconociendo la nacionalidad venezolana de Saab y abriendo una caja de Pandora que salpica directamente a las instituciones del Estado.
Del elogio en televisión a la descalificación
La postura actual de Cabello contrasta drásticamente con la férrea defensa que él mismo ejerció años atrás. El 20 de octubre de 2021, durante su programa televisivo Con el mazo dando, Cabello catalogó a Saab como un héroe nacional tras su detención en Cabo Verde.
“Fue una persona que puso su pellejo por Venezuela y no dudó nunca en apoyarla (…) Cuando las cosas se pusieron duras, Álex Saab fue uno de los pocos que dijo presente y eso tiene un mérito”, afirmó Cabello en aquella oportunidad.
En ese entonces, el discurso oficial justificaba los ingresos de Saab argumentando los riesgos de su gestión: “Fue uno de los pocos encargados de burlar las sanciones de EE. UU. y traer medicinas, alimentos y hasta gasolina a Venezuela. Claro que le pagaron por eso… puso su cara y sus empresas y el imperialismo dijo que tenía que cobrárselas”. Cabello llegó a rematar asegurando que Saab era “más patriota venezolano que esos que han pedido invasión”, validando sus 12 años de relaciones comerciales con la llamada revolución bolivariana.
La nueva narrativa: La tesis de la “cédula falsa” y el video cómico
Hoy, el panorama es completamente distinto. Cabello modificó el relato de forma radical al asegurar que Saab “no es venezolano” y sostener que el empresario utilizó una identificación fraudulenta durante más de dos décadas.
“Siempre presentó una cédula venezolana que no es una cédula legal, que no tiene ningún tipo de sustento en el Saime” y agregó que “por eso decidimos deportarlo de Venezuela” aseveró el dirigente oficialista, situando el presunto fraude desde el año 2004.
Un búmeran institucional para el chavismo
Las afirmaciones de Cabello intentan desvincular al Gobierno de la figura de Saab, pero introducen serios interrogantes sobre la seguridad e integridad del Estado venezolano:
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Ascenso al poder: Si Saab portaba documentación falsa desde hace 20 años, no se explica cómo logró escalar hasta convertirse en ministro del Gobierno y participar en delegaciones internacionales de alto nivel en representación de la República.
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Derechos políticos: El empresario no solo operó en las altas esferas, sino que ejerció activamente el derecho al voto —incluso públicamente en las presidenciales de 2028— sin que el Consejo Nacional Electoral (CNE) o los filtros de seguridad detectaran anomalías.
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Emisión de documentos oficiales: Saab poseía pasaportes emitidos legalmente por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), incluyendo un pasaporte diplomático otorgado bajo el mandato de Nicolás Maduro para intentar frenar su extradición a los Estados Unidos.

Instituciones bajo sospecha
Esta nueva versión del discurso oficialista deja en una posición comprometida a los organismos de identificación del país. El Saime depende directamente del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, cartera que conduce el propio Diosdado Cabello desde el año 2024.
Analistas señalan que este drástico cambio de postura por parte de Cabello —quien mantiene una orden de captura internacional y una millonaria recompensa por parte de la justicia estadounidense— parece responder a una estrategia de control de daños políticos y protección personal, aun a costa de evidenciar la vulnerabilidad y las contradicciones de los sistemas de control del Estado venezolano.













