Por Paco Tilla.-
Lo que comenzó como un vuelo rutinario entre Panamá y Rosario terminó pareciéndose más a una película de espionaje… pero de las que se consiguen en la sección de adultos. El pasado sábado, dos pasajeros de la clase ejecutiva de Copa Airlines decidieron que el servicio de a bordo era insuficiente y decidieron servirse “un banquete” entre ellos.
Aquí te contamos cómo un encuentro casual terminó en un despliegue digno de la CIA.
De “Mile High Club” a “Caso Federal”
Según los testigos, la pasión fue instantánea. Se conocieron en el avión y, antes de que el carrito de las bebidas llegara a la fila 3, ya estaban explorando los límites de la frazada de cortesía. El problema es que en clase ejecutiva los asientos son cómodos, pero no son búnkeres de privacidad y la parejita estaba meta chaca y chaca, según algunos envidiosos.
El cronograma del desastre:
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El Acto: Exhibiciones obscenas con “ropas bajas” a la vista de todos.
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El Alerta: Pasajeros indignados (o envidiosos) denuncian la situación.
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El Aterrizaje: Aplausos para el piloto (que duraron menos que el romance).
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El Anuncio: “¡Tenemos un caso de seguridad nacional! ¡Todos sentados!”.
“Pensamos que había un terrorista o un cargamento de plutonio”, comentó una pasajera. Pero no, el “peligro inminente” era simplemente un caballero con los pantalones por los tobillos y su nueva mejor amiga.
El drama del desembarque: Esposa, hijos y patrulleros
Si el anuncio de “Seguridad Nacional” no fuera suficiente humillación, el destino les tenía preparada la madre de todas las emboscadas.
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La traición: Al ser interceptados, la mujer aplicó la técnica de “yo no lo conozco”. Según crónicas periodísticas, ella aseguró que no tenía nada que ver y que fue él quien la metió en problemas. El amor, claramente, no sobrevivió al descenso de los flaps.
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El Comité de Bienvenida: Mientras la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) subía por la delantera para detenerlos por “exhibiciones obscenas”, abajo esperaba la familia del hombre: esposa e hijos con cartelitos de “Bienvenido papá”.
Conclusión: Un vuelo muy “caluroso”
Los testigos afirman que la cabina estaba “muy calurosa”, aunque no saben si por el aire acondicionado o por la fricción en la fila de adelante. Lo cierto es que, por una vez, el anuncio de seguridad no se refería a los chalecos salvavidas, sino a salvar la decencia (y el matrimonio) de un pasajero que se tomó muy en serio el eslogan de “volar por todo lo alto”.
Consejo para el próximo viaje: Si siente el llamado de la naturaleza en un Panamá-Rosario, pida un café doble y espere a llegar a la aduana. Sale más barato.
En el final y tras el innecesario escrache en los medios, conviene recordar el viejo refrán que dice: “de aquellos polvos vienen estos lodos”










