
BRASILIA – El escenario político brasileño ha dado un giro dramático esta semana. Según la más reciente encuesta de la firma Genial/Quaest publicada en marzo y ratificada por la tendencia de abril de 2026, el senador Flávio Bolsonaro (PL) ha logrado lo que parecía impensable: un empate técnico con el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva en una simulación de segunda vuelta para las elecciones de octubre.
El ascenso de la oposición y la respuesta judicial
Los datos de Quaest muestran una tendencia de caída sostenida para el mandatario petista, mientras que el “hijo 01” de Jair Bolsonaro —designado por su padre como el sucesor del proyecto político tras su inhabilitación— ha capitalizado el descontento social, alcanzando un 41% de intención de voto frente al 41% de Lula.
Sin embargo, el avance del senador en las encuestas ha coincidido con una nueva e inmediata ofensiva desde el Poder Judicial. El magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, ordenó este lunes 13 de abril la apertura de una investigación formal contra Flávio Bolsonaro.
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El motivo: Una publicación en redes sociales donde el senador sugería vínculos entre Lula y el régimen de Nicolás Maduro, lo cual fue calificado por Moraes como “calumnia” tras una petición de Lula.
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El contexto: Críticos y aliados del bolsonarismo han denunciado esta acción como una “intervención política” para obstaculizar la candidatura de la oposición.
Moraes bajo la lupa: El escándalo del Banco Master
La figura de Alexandre de Moraes atraviesa su momento de mayor cuestionamiento público. Al clima de tensión política se suma el estallido del escándalo del Banco Master, un colapso financiero que ha dejado un “agujero” de miles de millones de reales.
Informaciones recientes sugieren que el magistrado podría estar vinculado a figuras clave de este caso de corrupción, lo que ha llevado a líderes de la derecha, como el precandidato Romeu Zema, a solicitar públicamente no solo el juicio político (impeachment) de Moraes, sino incluso su detención. La esposa de Moraes trabaja como abogada del Banco Master y el juez está acusado de alertar al dueño de la entidad financiera de que la policía iba a detenerle.
“Ya no se oculta la sintonía entre el magistrado y el Planalto. Para muchos en Brasil, Moraes actúa como un ‘operador político’ que utiliza el sistema judicial para sostener al cofundador del Foro de São Paulo en el poder”, señalan analistas de la oposición.
Un Poder Judicial en crisis de credibilidad
La percepción de que existe un “brazo judicial” trabajando en concordancia con el Ejecutivo ha profundizado la división en el país. Mientras Lula intenta consolidar su base ante el desgaste económico, la figura de Moraes —quien ya fue el artífice de decisiones polémicas contra el entorno de Jair Bolsonaro— vuelve a centrar el debate sobre la independencia de poderes en Brasil.
Con las elecciones de octubre a la vuelta de la esquina, la investigación contra Flávio Bolsonaro promete ser el nuevo epicentro de una batalla legal que definirá si el principal rival de Lula podrá llegar a las urnas o si será apartado por las mismas manos que hoy custodian el proceso electoral.












