La llegada de Tigo a Uruguay: ¿Nueva red o simplemente un cambio de logo?

La multinacional del grupo Millicom ha iniciado una agresiva campaña afirmando ser la “primera red móvil de Uruguay”, una declaración que, bajo la lupa técnica e histórica, parece más una estrategia de confusión que una realidad de mercado

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Imagen: https://www.tigo.com.uy/

La llegada de Tigo a Uruguay, tras la adquisición de las operaciones de Telefónica (Movistar), ha encendido las alarmas no solo en la competencia, sino también en los organismos de control del consumidor. La multinacional del grupo Millicom ha iniciado una agresiva campaña afirmando ser la “primera red móvil de Uruguay”, una declaración que, bajo la lupa técnica e histórica, parece más una estrategia de confusión que una realidad de mercado.

1. El mito de la “Primera Red”
Afirmar ser la “primera red” en un país que cuenta con Antel, una empresa estatal que fue pionera regional en digitalización y despliegue de 5G, resulta técnicamente insostenible. Tigo no ha construido una infraestructura desde cero; ha heredado la red preexistente de Movistar. Por lo tanto, cualquier mejora es una evolución de una red que ya ocupaba el segundo lugar en el mercado, pero que nunca fue la “primera” en cobertura ni en base de clientes.

2. El mapa real: Antel y Claro a la vanguardia
Los datos de la URSEC (Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones) al cierre de 2025 y principios de 2026 son contundentes. El mercado uruguayo sigue mostrando una preeminencia clara de los actores establecidos:

Operador Participación de Mercado (aprox.) Situación Actual
Antel 50% – 62% Líder absoluto en suscripciones y red 5G propia.
Tigo (Ex-Movistar) 22% – 28% En fase de transición de marca; hereda la base de Telefónica.
Claro 16% – 22% Consolidado como el tercer competidor con fuerte inversión en datos.

3. De Movistar a Tigo: Un cambio de dueño, no de historia

La realidad es que Movistar —la marca que operó bajo Telefónica durante décadas— decidió retirarse del mercado uruguayo, vendiendo la totalidad de sus activos a Millicom. Tigo llega para ocupar ese espacio, pero lo hace bajo la sombra de la publicidad engañosa si pretende ignorar que la infraestructura que utiliza fue desarrollada por su predecesor y que sus competidores, especialmente la estatal Antel, poseen una infraestructura significativamente más extensa y una historia de conectividad que data de mucho antes que el arribo de la marca azul.

Veredicto: El eslogan de Tigo es un recurso de marketing que busca capitalizar el “ruido” del lanzamiento, pero que choca de frente con la Ley N° 17.250 de Defensa del Consumidor, la cual exige que la publicidad sea veraz y no induzca a error sobre la naturaleza o características de los servicios.

¿Por qué esta noticia es relevante ahora?
Uruguay atraviesa una etapa de portabilidad numérica y despliegue masivo de nuevas bandas de frecuencia. En este escenario, la claridad en la información es el activo más valioso para un usuario que debe elegir entre la continuidad de la estatal Antel, la estabilidad de Claro o la “nueva” propuesta de Tigo que, por ahora, parece caminar sobre una cuerda floja de promesas publicitarias audaces.