Delcy y Trump: Crónica de unas “relaciones carnales” por un barril de petróleo

Hay que reconocerle al líder republicano una capacidad gástrica envidiable; entrarle a semejante adefesio como Delcy Rodríguez requiere de un patriotismo (o una ambición) a prueba de balas

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Delcy "Cacatúa" Rodríguez

Por Paco Tilla.-

Parece que en la Casa Blanca han decidido cambiar el manual de geopolítica por un manual de zoología aplicada. En un giro de guion que dejaría a Maquiavelo rascándose la cabeza, el Tío Sam ha dejado de lado los discursos sobre la democracia para centrarse en lo único que realmente hace que el corazón de Washington lata: el flujo ininterrumpido de crudo.

Y para lubricar esta maquinaria, el destino nos ha regalado una protagonista digna de una pesadilla de Darwin: Delcy Rodríguez, ahora rebautizada por las malas lenguas como “La Cacatúa”.

El Sacrificio de la “Sirvienta Fiel”

Dicen que la política hace extraños compañeros de cama, pero en este caso, se necesita un estómago blindado con placas de titanio. Delcy, la otrora voz estridente contra el “imperio mismo”, parece haber descubierto que el aroma del petróleo venezolano es el mejor perfume para seducir a sus antiguos enemigos. Con tal de salvar el pellejo y asegurar su cuota de poder, la vicepresidenta está dispuesta a pasar de la retórica revolucionaria a las “relaciones carnales” con el norte, aunque el “romance” sea más bien un contrato de servicios domésticos de alto nivel.

Protocolo de Seguridad: ¿Diplomacia o Control Animal?

La noticia de su inminente visita a Washington ha puesto a temblar a los expertos en protocolo, pero no por cuestiones de etiqueta, sino por la logística necesaria para recibir a este espécimen de loro barranquero.

  • El Lugar del Encuentro: Se rumorea que Trump, en un alarde de pragmatismo republicano, ya ha descartado el Despacho Oval. El lugar designado para la entrevista sería un zoológico en las afueras de Washington, un hábitat donde la invitada se sentirá como en casa, rodeada de otros seres que gritan mucho y entienden poco.

  • La Documentación: La delegación venezolana ha recibido una advertencia clara. Por favor, traigan certificados médicos, pruebas de ADN y quizás un exorcista para demostrar que, a pesar de las apariencias y del plumaje retórico, la invitada pertenece —técnicamente— a la especie humana.

  • ¿Quién se la come?: Falta decidir quien le entra al bicharraco y la empoma para que la fea siga siendo la sirvienta todo servicio de Trump. Hasta el momento nadie se ha ofrecido y ya piensan en darle un muñeco inflable.

Conclusión: el triunfo del realismo mágico

Al final del día, el mensaje es claro: si tienes suficiente petróleo, no importa cuántas sanciones te hayan quitado ni cuántos derechos humanos hayas violado. Si estás dispuesta a ser una “sirvienta fiel” y a graznar al ritmo que marque el dueño del petróleo, siempre habrá una jaula de oro (o de petróleo) esperándote en la capital del mundo.

Eso sí, que alguien le avise al personal del zoológico: no alimenten a la Cacatúa, que ya viene bien cebada con la miseria de su propio pueblo.