En una acción coordinada sin precedentes recientes, las Fuerzas Militares y la Policía de Colombia, en articulación con autoridades ecuatorianas, pusieron en marcha la Operación Espejo, una ofensiva binacional destinada a debilitar las estructuras del narcotráfico y del crimen organizado transnacional que operan en la frontera común.
El anuncio fue realizado por el Ministerio de Defensa de Colombia, encabezado por el ministro Pedro Sánchez Suárez, quien explicó que la estrategia contempla un despliegue sostenido en cinco puntos estratégicos: un corredor marítimo y cuatro áreas terrestres consideradas críticas por la presencia de economías ilícitas y grupos armados.
De acuerdo con la cartera de Defensa, más de 20.000 efectivos del Ejército Nacional, la Armada de Colombia, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional fueron movilizados hacia los departamentos de Putumayo y Nariño. En paralelo, las Fuerzas Armadas de Ecuador mantienen presencia permanente en sectores priorizados, operando de manera coordinada con sus pares colombianos.
El objetivo central es impactar las finanzas y la capacidad operativa de organizaciones dedicadas al narcotráfico, el contrabando, la minería ilegal y la extorsión. Según el ministro, la ofensiva no se limita a acciones de interdicción, sino que busca atacar toda la cadena de producción de cocaína, incluidos laboratorios y redes de comercialización.
“La estrategia debe ser integral. Si no se reemplazan las economías ilegales, el problema solo se desplaza”, sostuvo Sánchez Suárez, al subrayar que la intervención combina acciones operativas con un enfoque estructural orientado a reducir la dependencia de actividades ilícitas en la zona.
La Operación Espejo incorpora capacidades tecnológicas avanzadas, entre ellas helicópteros artillados, aeronaves no tripuladas, sistemas antidrones, patrullas oceánicas y costeras, así como botes fluviales. Estos recursos permiten ampliar la cobertura territorial, mejorar la vigilancia y responder con mayor rapidez ante movimientos de las organizaciones criminales.
“El enemigo común es el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, no las naciones”, enfatizó el ministro, al destacar el carácter cooperativo de la iniciativa y la decisión política de ambos gobiernos de fortalecer la seguridad en la franja limítrofe.













