¿Mundial de fútbol o campeonato de arrugas? La AUF y un diseño que “no pega ni con cola”

Para empezar, la presentación fue de un minimalismo alarmante. Los trajes aparecieron colgados en perchas, lánguidos, como quien deja el saco en el respaldo de la silla después de una fiesta prolongada. Un reconocido sastre de la plaza local nos decía, masticando indignación: “Nada costaba poner a un modelo (no necesariamente un jugador) para la presentación”

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Los dos modelos de trajes para la selección de fútbol de Uruguay: Las costuras y las arrugas - Foto: AUF

Por Paco Tilla – Humorista en mis ratos de ocio (Las 24 horas).-

A ver, hablemos en serio… o lo más en serio que se pueda ante semejante panorama. Falta muy poco para el Mundial 2026 y nuestra querida Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) decidió presentar la indumentaria de gala que lucirán los jugadores. Uno se imagina glamour, elegancia charrúa, estampa de campeones. Pero no. Lo que vimos nos dejó con más preguntas que respuestas y con una profunda duda existencial: ¿Qué quiso hacer la AUF?

Si la idea era homenajear al “atado con alambre” o al concepto de “recién salido del canasto de la ropa sucia”, felicitaciones, les quedó impecable.

El enemigo número uno: La plancha

Para empezar, la presentación fue de un minimalismo alarmante. Los trajes aparecieron colgados en perchas, lánguidos, como quien deja el saco en el respaldo de la silla después de una fiesta prolongada. Un reconocido sastre de la plaza local nos decía, masticando indignación: “Nada costaba poner a un modelo (no necesariamente un jugador) para la presentación”.

Las críticas de los expertos y de la hinchada en las redes no tardaron en llegar, y no tuvieron piedad. Una mirada rápida a los detalles deja en evidencia que a las solapas les faltó amor, costura de la buena y, fundamentalmente, una plancha que no fuera de juguete.

Un lector de El Observador dejó el alma (y la vista) en un comentario de Instagram que resume el sentir popular:

“Va con todo respeto. Las costuras están todas arrugadas. Las mangas mal pegadas, los bolsillos arrugados, las terminaciones son un desastre. Hasta el bordado de las corbatas quedó todo arrugado. Hay pliegues que no los saca ni la plancha de la tintorería. Horribles realmente. Una falta de respeto. Y lo que habrá cobrado por cada uno… O cambia el sastre, o las costureras”.

¡Pum! Directo al mentón. Y es que no exagera. El Escudo Nacional bordado en las prendas, y especialmente en las corbatas, parece hecho de apuro en los cinco minutos previos a que cerrara el taller. Y lo ponen dentro, donde nadie lo ve.

Foto captura de video y luego imagen de la AUF

¿Identidad oculta o timidez textil?

Por si las arrugas no fueran suficientes para armar un drama nacional, saltó el debate geopolítico-estético: ¿Dónde está el escudo?

Resulta que el emblema de nuestra patria quedó relegado al anonimato del forro interior. Una internauta, indignada con justa razón, descargó su artillería en las redes:

“¡¡¡¡¡Los trajes de los jugadores no tienen identidad ninguna puesto que el escudo de nuestro PAÍS tendría que estar bordado adelante sobre el bolsillo del saco y NO adentro!!!!! Es un saco común y corriente, no nos identifica. Aún están a tiempo para bordar el escudo en la delantera del saco. Espero que la diseñadora tome seriamente a nuestro PAÍS como debe ser una representación”.

A ver, estimulamos la timidez para algunas cosas, pero ¡tampoco para esconder el escudo en el Mundial! A menos, claro, que la AUF tenga miedo de que los rivales nos reconozcan por la elegancia. Con este diseño, si el escudo está adentro, el saco pasa por el uniforme de un recepcionista de hotel que tuvo un turno de 24 horas seguidas.

Conclusión: Tarjeta roja a las costuras

Para cerrar el desfile de lamentos, uno de los expertos en moda consultados fue tan letal como Luis Suárez en el área chica: “Si le doy a un cliente una prenda así, no me da más trabajo”. Cortito y al pie.

Señores de la AUF, todavía estamos a tiempo. El Mundial no empezó. Junten unos pesos, compren un par de almidones, llamen a una legión de abuelas con buena mano para el bordado y arreglen ese desastre. No pretendemos que nuestros jugadores parezcan modelos de alta costura de París, pero por lo menos que no parezca que los vistieron los enemigos. ¡Apostemos a la etiqueta, que la garra ya la llevamos puesta!