¡Paren las rotativas (y las calderas)! El programa “Llenos de mística” debería llamarse “La mística del termo y el mate”

La República Independiente de la Yerba Mate (y el festival de la bombilla)

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Cotelo, Martínez y Romano - Imágenes capturas de pantalla

Por Paco Tilla.-

El streaming de El Observador prometía revolucionar las pantallas con el gran Alejandro Fantino desde el exterior y un panel en Montevideo integrado por Rafael Cotelo, Ana Inés Martínez y Sofía Romano. Sin embargo, los espectadores se están encontrando con una mística un tanto… lavada.

A continuación, te contamos las dos grandes verdades de un programa que transita entre la adicción al agua caliente y la diplomacia del silencio.

La República Independiente de la yerba mate (y el festival de la bombilla)

Hablemos de la primera propuesta de la audiencia: cambiar urgentemente el nombre del programa a “La mística del termo y el mate”.

Y es que ver el programa en vivo se ha convertido en un desafío para los nervios ópticos y auditivos de los televidentes. Los co-conductores uruguayos parecen sufrir de una extraña condición médica que les impide pasar más de treinta segundos alejados de la bombilla. No hay corte comercial, no hay final de bloque; la succión es continua.

El diagnóstico del público: Es técnicamente imposible desentrañar los misterios del universo o entrevistar a una personalidad si a mitad de cada frase se escucha el clásico y desagradable sonido del “sorbo final” de un mate que ya pide cambio de yerba. Chicos, la rambla queda para después de las dos horas de aire.

Silencio charrúa y el “Gladiador del Paraná” al rescate

Pero el verdadero momento cúlmine de la incomodidad no tuvo que ver con la temperatura del agua, sino con la temperatura de un entrevistado que se desubicó por completo.

En un momento de tensión absoluta, el invitado lanzó una frase imperdonable hacia la conductora Sofía Romano. ¿Qué hicieron sus compatriotas y compañeros orientales, Martínez y Cotelo? Practicaron el milenario arte del silencio ignominioso.

  • Rafa Cotelo: Miró fijamente el piso (quizás buscando si le quedaba yerba de reserva).

  • Ana Inés Martínez: Encontró repentinamente fascinante el diseño del estudio.

  • Resultado: Cero solidaridad, cero intervención. Un vacío de compañerismo que dolió más que mate amargo de tres días.

Afortunadamente, la justicia rioplatense no llegó desde los estudios locales, sino vía satélite.

Alejandro Fantino, conectado desde el otro lado del charco, tuvo que ponerse la capa de héroe. Con su clásico ímpetu y sin importarle la distancia, el conductor argentino paró el carro en seco, puso las cosas en su lugar y le exigió enérgicamente al desubicado entrevistado que le pidiera disculpas públicas a Romano. Y le dijo al invitado: “Yo no tengo ganas de compartir un minutos más al aire con vos” y agregó “Si no te vas, me voy yo”…Brillante actitud.

Lección de la jornada: Si van a armar un programa internacional, asegúrense de que la “mística” no se quede atrapada en el termo y que, la próxima vez que ataquen a una compañera en vivo, los conductores locales dejen la bombilla de lado para usar, aunque sea por un segundo, la voz. ¡Bien por Fantino!

1 Comentario

  1. Al tal Cotelo no le pidas nada porque el cerebro no le da, es limitado. Y Ana Inés que padeció el machismo en su trabajo debió apoyar a su colega e hizo mutis por el foro

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