La crisis humanitaria en Haití continúa profundizándose y alcanza niveles sin precedentes. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que aproximadamente 1,5 millones de personas se encuentran desplazadas dentro del territorio haitiano, el mayor número registrado desde que existen mediciones sobre este fenómeno en el país. Más de la mitad de los afectados son mujeres y niñas.
El incremento de la violencia ejercida por grupos armados ha provocado que el desplazamiento ya no se limite a las zonas tradicionalmente afectadas. Según la agencia, los enfrentamientos se han extendido hacia comunidades que anteriormente funcionaban como lugares de refugio para quienes huían de la inseguridad.
Uno de los episodios más recientes se produjo en mayo en el sector de Cité Soleil, donde nuevos choques entre grupos armados obligaron a más de 18.000 personas a abandonar sus viviendas en apenas unos días, agravando aún más la emergencia humanitaria.
La situación se ve complejizada por el creciente retorno forzoso de ciudadanos haitianos desde el extranjero. El jefe de la OIM en Haití, Gregoire Goodstein, señaló que durante 2025 más de 270.000 haitianos fueron repatriados de manera obligatoria y que, desde comienzos de 2026, otros 110.000 han regresado al país en circunstancias similares.
Entre quienes han sido deportados, una cuarta parte corresponde a mujeres, incluidas madres lactantes, mientras que cerca del 10 % son menores de edad. La agencia subraya que muchos de ellos son enviados a regiones con servicios básicos insuficientes o a sectores bajo influencia de grupos armados, donde el retorno seguro a sus hogares resulta imposible. En numerosos casos, se trata de personas que llevaban décadas fuera de Haití o que incluso nunca habían residido en el país.
Frente a este escenario, las organizaciones humanitarias alertan sobre una creciente escasez de alimentos, agua potable, atención sanitaria y espacios de alojamiento. Las agencias internacionales insisten en la necesidad de reforzar la asistencia para evitar un deterioro aún mayor de las condiciones de vida de cientos de miles de familias afectadas por la violencia y el desplazamiento.













