Por Cara Melero.-
Hay un dicho popular, tan castizo como certero, que sirve para definir a aquellos que van por la vida con la marcha corta y las luces de posición apagadas: «Le faltan caramelos en el frasco». Es una forma elegante de decir que la azotea está sin amueblar o que el cerebro se quedó en la primera fase del reparto de inteligencia.
Pues bien, la reciente visita del papa XIV al Congreso de los Diputados de España nos ha dejado claro que en la política nacional hay un desabastecimiento severo de confitería y chuches. Tres personajes en particular compitieron por ver quién tenía el tarro más vacío, regalándonos un espectáculo entre el bochorno y el delirio cómico ante el nuevo Pontífice (que, para colmo de los nacionalistas, domina el español a la perfección).
1. Míriam Nogueras: El “maravilloso” acto de amor (en inglés)
La separatista portavoz de Junts en el Congreso acudió a su cita con el Santo Padre con una misión trascendental: hacer pedagogía independentista. Se acercó al Papa León XIV y, con toda la solemnidad del mundo, decidió hablarle en… *inglés*.
Sí, han leído bien. Para explicarle a Su Santidad —que habla español perfectamente— que ella es “catalana como Gaudí” y que Cataluña es su nación, eligió el idioma de Shakespeare. Lo más tierno —por no decir delirante— llegó cuando le soltó, sin anestesia, que «hablar la lengua de la tierra que le acoge es un maravilloso acto de amor y respeto».
Vamos a ver, Míriam, alma de cántaro: si querías honrar la lengua de la tierra, ¿por qué no le hablaste en catalán? Y si querías que te entendiera por cortesía dentro del Congreso español, ¿por qué no en castellano, que lo habla de maravilla? Al final, tu “acto de amor” se quedó en un spanglish de aeropuerto que dejó al Papa León buscando los caramelos que claramente te faltaban a ti en el frasco.
2. Eduardo Pujol: Il professore de italiano
Para no quedarse atrás en el campeonato de la lindeza, unos segundos después apareció Eduardo Pujol, portavoz de Junts en el Senado. Al ver el patinazo idiomático de su compañera, Pujol pensó: “Sujétame el carajillo, Míriam, que yo domino el Renacimiento”.
Pujol decidió que el inglés era muy poco mediterráneo y optó por abordar al Papa León XIV en *italiano* para machacar el mismo mensaje soberanista. La consigna de Junts estaba clara: cualquier cosa antes de usar el español, una lengua que el Pontífice maneja sin problemas. Ver a dos representantes públicos parlamentando en plan Babel improvisada frente a un Papa que les entiende en castellano, solo para evitar el idioma oficial del Estado, no es política, es un gag de los Monty Python. En su frasco no es que falten caramelos, es que directamente no vino ni la tapa.
3. Francina Armengol: La amnesia de la presidenta
Y como no hay dos sin tres, la presidenta del Congreso español, Francina Armengol, decidió sumarse a la fiesta del despropósito. En su discurso de bienvenida ante la máxima autoridad de la Iglesia católica, Armengol optó por un tono tan estrictamente laico que obvió por completo la fe católica del visitante.
Es una habilidad tremenda: recibir al Papa León XIV en sede parlamentaria y olvidarse de por qué es famoso ese señor de blanco. Es como invitar a cenar a un vegano y prepararle un mitin sobre las bondades del chuletón, o recibir al Rey del Pop y no mencionar la música. Una desconexión total con la realidad que confirma que, en la mesa presidencial, el tarro de las golosinas mentales también está bajo mínimos.
*Reflexión final:* Al final, el encuentro nos dejó una estampa para la historia de la vergüenza ajena. El Papa León XIV , manteniendo la compostura y una paciencia santa, contempló el desfile de la diplomacia lingüística de Junts y el laicismo selectivo de Armengol. Seguro que, para sus adentros, pensó que en el Congreso de los Diputados no hace falta un exorcista, sino un buen camión de caramelos para llenar tanto frasco vacío. ¡Bochornoso!













