Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú con paz y leves protestas en las calles

0
4
(c) Sergio Llerena Caballero, corresponsal de la Agencia Sputnik en Lima

Por Sergio Llerena Caballero.-

Lima, 29 jul (Sputnik).- Perú vivió tiempos convulsos durante la campaña y las elecciones presidenciales. Todo duró hasta que finalmente ganó Keiko Fujimori, un resultado que a muchos no agrada, pero que han recibido con más tranquilidad que agitación, quizá dándole a la lideresa de Fuerza Popular (derecha) el beneficio de la duda.

En el día del aniversario de la independencia, el martes el país amaneció sabiendo que en pocas horas, en la sede del Congreso, Fujimori iba a convertirse en aquello que intentó sin éxito por tres elecciones consecutivas: ponerse la banda presidencial y empezar un gobierno por 5 años.

En Lima, y por efecto del fenómeno El Niño, el invierno no ha llegado aún, por lo que bajo un sol propio de verano, se esperaba que se encendieran pasiones y entusiasmos por la nueva presidenta.

Sin embargo, la capital vivió el día de la transmisión de mando con pocos autos en sus calles –muchos limeños aprovechan el feriado largo para irse de la ciudad–, y con las avenidas del centro histórico con el aire festivo y relajado que distingue a las Fiestas Patrias, esa efeméride en que los peruanos se sienten más peruanos.

En la plaza San Martín del centro histórico, lugar de convocatorias de celebración o de protesta, todo lucía desértico porque el espacio se cerró con rejas para el público. Cuestiones de seguridad porque no sólo se estrena nuevo presidente, sino que muchos otros han venido del extranjero.

Sentada en la vereda que bordea la plaza, Ruth Díaz, del norteño departamento de Piura, vio los autos pasar.

“Yo voté por otro, pero Fujimori ya está en el poder, pues, esperemos que le vaya bien por el bien del país. Yo no entiendo por qué la gente se queja ya. Sólo queda trabajar, como siempre”, dice la peruana, de 53 años, a la Agencia Sputnik.

En el jirón de La Unión, quizá la calle peatonal más famosa del Perú, las familias pasean apacibles. Las tiendas de ropa, comida, teléfonos móviles están abiertas y, salvo por la presencia de un poco más de policías que los usuales, nada hace pensar que apenas una cuadras más allá, en el Palacio de Gobierno, Fujimori está ingresando a lo que será su centro de trabajo por el próximo lustro.

Aunque Perú es un país particular en el que, en un caso único en el mundo, han pasado diez presidentes por el poder en diez años, no se recuerda cuándo fue la última vez que la toma de mando mereció festejos multitudinarios en las calles.

¿Recuerda usted cuándo celebró la elección de un presidente?, se le pregunta a Ramón Cartagena, peruano de casi 70 años que camina por la San Martín acompañado de una niña, pareciera ser su nieta.

“Buena pregunta”, responde “ya no recuerdo, quizá fue con Toledo en el 2001, pero creo que ahí la gente festejó más porque cayó (Alberto) Fujimori (padre) que por el mismo Toledo”, responde.

Saliendo hacia la avenida Paseo de los Héroes Navales, arteria que conduce hacia afuera del centro histórico, es notorio un grupo de centenares de personas que, agrupadas, invaden la vía frente al Palacio de Justicia.

RESISTENCIA ANTIFUJIMORISTA

(c) Sergio Llerena Caballero, corresponsal de la Agencia Sputnik en Lima

Perú tiene una tradición antifujimorista desde que en el gobierno de Alberto Fujimori (1990–2000) se revelaron numerosos casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos, cosas que hicieron que el fallecido exmandatario, padre de quien asumía el poder en este día, terminara en la cárcel.

Y es ese sector duro del antifujimorismo el que ha salido a protestar, tratando de revertir un resultado que ya es imposible de negar.

El izquierdista Roberto Sánchez, quien perdió el balotaje frente a Fujimori, llegó al Palacio de Justicia para manifestar su apoyo a los estudiantes y los deudos de las personas que fallecieron por la represión policial durante el gobierno de Dina Boluarte (2022–2025), una gestión que los opositores alegan que fue auspiciada por el fujimorismo.

“Vamos a poner en agenda prioritaria el pedido de los estudiantes por más democracia y pediremos una reunión con el Gobierno para eso. Nosotros, como pueblo militante, también estaremos detrás de las familias de las víctimas de las matanzas (de Boluarte)”, dijo Sánchez a la Agencia Sputnik.

Ese grupo de personas, mayormente de organizaciones de izquierda, quizá hayan sido las únicas en todo el país que canjearon su feriado por una jornada de protesta, tal vez en la creencia de que algo puede cambiar.

Finalmente, una pancarta grande en donde se lee “el pueblo jamás se rinde”, explica que más que resultados concretos, hay peruanos que apuestan por el peso de lo simbólico.

“Fujimori no me representa como presidenta. Yo le diría que no es nuestra presidenta. Queremos justicia, y si ella realmente quiere ser presidenta debe hacer justicia para las víctimas de Dina asesina”, dijo en voz alta una de las manifestantes, que se identificó como Silvia Troncoso, evidentemente indignada.

Hay peruanos que están viviendo en negación frente a la realidad del fujimorismo de nuevo en el poder, otros que tal vez se alegren en sus casas, mientras que otros prefieren distraerse en este día en que su país cumple 205 años como república independiente. Perú es un país diverso, culturalmente, climáticamente, geográficamente. Políticamente también. (Sputnik)