«¡Que se note que hemos estado en Belén!»: León XIV conmovió a más de 60.000 almas en el Estadio Centenario de Montevideo

Más de 60.000 personas colmaron la mítica mole de hormigón para abrazar en una multitudinaria vigilia a León XIV, el pontífice que en pocas horas terminó de consagrarse ante los ojos de todos como el auténtico «Papa de la gente». Antes, dio un conmovedor mensaje en el barrio Casavalle

0
3
Más de 60.000 personas en la Vigilia junto al papa León XIV en el estadio Centenario de Montevideo - Foto: ICN Diario

Por Raúl Vallarino.-

El Estadio Centenario de Montevideo ha sido testigo de hazañas épicas, de llantos de gloria y de gestas inolvidables, pero lo vivido la tarde y noche de este sábado quedará grabado en la memoria espiritual de la nación. Más de 60.000 personas colmaron la mítica mole de hormigón para abrazar en una multitudinaria vigilia a León XIV, el pontífice que en pocas horas terminó de consagrarse ante los ojos de todos como el auténtico «Papa de la gente».

La jornada del sábado fue intensa y estuvo cargada de gestos de profunda cercanía. La travesía del Santo Padre había comenzado bien temprano con una multitudinaria misa en Paysandú, donde el pueblo litoraleño lo recibió con los brazos abiertos. Sin embargo, uno de los momentos más conmovedores del día ocurrió al llegar a la capital: León XIV pidió expresamente ir a Casavalle, uno de los barrios más humildes de Montevideo. Allí, entre abrazos apretados, miradas de consuelo y bendiciones improvisadas, el Pontífice volvió a demostrar por qué su magisterio se escribe desde las periferias.

En su mensaje en Casavalle habló sobre las necesidades de los más carenciados:

“Necesitamos seguir apostando por la cercanía caritativa del buen samaritano que, al advertir la desgracia ajena, no fue indiferente, sino que se hizo cargo de la vida de su hermano. No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver. No podemos acallar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos. No podemos ignorar que en nuestro entorno hay mucha gente que sufre, que está sola y es vulnerable. (…) Un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos debido a la inseguridad que reina en las calles. Mucho menos debería sufrir violencia hasta el extremo de llegar a perder la vida.

Tenemos que trabajar unidos: la Iglesia, la comunidad civil y el Estado. Necesitamos despertar de nuestras inercias y abogar por el bien común. Es la experiencia que nos ha compartido Alan, que hoy ofrece gratuitamente lo que a su vez ha recibido”, subrayó.

Posteriormente, el Santo Padre mantuvo un encuentro con la comunidad universitaria en la Universidad Católica del Uruguay (UCU), antes de emprender viaje hacia el Centenario, donde un mar de banderas celestes y papales, cantos de júbilo y linternas encendidas aguardaban su llegada.

Historias de transformación y el canto de un pueblo unido

Estadio Centenario de Montevideo con el Santo Padre – ICN Diario

Antes de la palabra papal, el estadio se convirtió en un altar de vivencias compartidas. Sobre el escenario y entre las tribunas resonaron testimonios que erizaron la piel de los miles de asistentes:

  • De la duda a la luz: Hombres y mujeres que se reconocían alejados de la Iglesia o abiertamente no creyentes compartieron cómo el mensaje de cercanía y la presencia de Cristo terminaron por transformar sus vidas.

  • Fe en la adversidad: Familias que atravesaron duras pruebas de salud, pérdidas y crisis económicas relató cómo el amor, la oración y la esperanza les permitieron ponerse de pie y salir adelante.

  • Música que abraza: El broche artístico de la noche lo puso Lucas Sugo, quien brindó un emotivo concierto donde sus interpretaciones fueron acompañadas a viva voz por las 60.000 personas presentes, conformando un gigantesco coro que retumbó en todo Montevideo.

La exhortación del Pontífice y la mirada hacia Florida

Con la multitud movilizada por los testimonios y la música, llegó el momento culminante de la noche. León XIV tomó la palabra para dirigir su exhortación al pueblo uruguayo:

“Queridos hermanos y hermanas, querido Uruguay: ¡que se note que hemos estado en Belén! Que se note que Cristo vive y que encontrarse con Él hace la diferencia. Aquel mismo Jesús que nació en Belén, que murió y resucitó, vive para siempre y permanece con nosotros. Nos espera realmente presente en la Eucaristía. ¡Qué hermoso que Belén signifique precisamente «casa del pan»! Allí nació quien se nos daría como Pan de Vida. Y hoy podemos seguir encontrándonos con Él, tan cercano y tan humilde, en cada sagrario. Búsquenlo allí, en la adoración eucarística. Hablen con Él como con un amigo y déjense mirar por Él”.

Antes de despedirse y bendecir al estadio, confió el destino del país a la Patrona de la patria:

“Pongamos también nuestra vida bajo la mirada de Nuestra Señora de los Treinta y Tres. Que Ella, Estrella de la mañana, que nos conduce hacia su Hijo, nos enseñe a reconocerlo y a seguirlo. Pidamos al Señor la gracia de responder siempre, como Ella, a su llamada: «Heme aquí, Señor, he aquí tu siervo, tu sierva, ¡hágase en mí lo que Tú quieras!»”

Un aplauso ensordecedor cerró un encuentro inolvidable. La histórica visita del Santo Padre no termina aquí: este domingo, la actividad oficial continuará en el departamento de Florida, donde celebrará una esperada misa junto al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona de Uruguay