El papa León XIV elogia la democracia uruguaya y hace un ferviente llamado a la dignidad humana en la Plaza Independencia de Montevideo

El pontífice destacó las cuatro décadas de democracia ininterrumpida del país, evocó a Artigas ante la Plaza Independencia e hizo un firme llamado a la inclusión social y la dignidad de la vida

0
2
El papa León XIV en Uruguay - Foto: ICN Diario

En un marco multitudinario y emotivo, el papa León XIV inició este viernes su visita oficial a Uruguay con un histórico discurso pronunciado en la Plaza Independencia de Montevideo. Desde los pies del monumento al prócer José Gervasio Artigas, el pontífice destacó las virtudes republicanas del país, abordó los desafíos del desarrollo económico y ofreció una honda reflexión sobre la protección de la vida, la familia y la salud mental.

Al comienzo de su alocución, el Santo Padre dirigió su mirada hacia la historia nacional y el pedestal del monumento a Artigas, evocando las escenas del Éxodo del Pueblo Oriental de 1811, popularmente conocido como La Redota. Con particular énfasis, recuperó la célebre frase pronunciada por el prócer en el Congreso de Abril de 1813: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana”.

León XIV puntualizó que dicha expresión vincula indisolublemente el origen de la autoridad con la responsabilidad moral de quien la ejerce. En ese marco, celebró que Uruguay haya cumplido en 2025 cuatro décadas de democracia ininterrumpida, caracterizadas por el traspaso pacífico del poder mediante el voto ciudadano. La autoridad pública, afirmó el papa, “encuentra su razón de ser en el servicio y el bien común, y debe ejercerse dentro del orden jurídico, con respeto a la libertad y la responsabilidad de los ciudadanos”. Asimismo, insistió en que el progreso y el desarrollo económico de la nación deben proyectarse de manera inclusiva, beneficiando a todas las personas sin excepción.

El papa León XIV y el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi – Foto: ICN Diario

Dignidad, vida y familia

Al volver a observar los relieves del monumento, el pontífice centró su atención en la figura de una madre que avanza junto al pueblo sosteniendo a su bebé en brazos. “Quien todavía no ha nacido pertenece a la nación humana y al futuro de su pueblo”, aseveró con contundencia. León XIV sostuvo que la absoluta dependencia del niño respecto a su madre no disminuye en absoluto su dignidad ni la protección legal y social que merece, señalando que la acogida de una nueva vida requiere el compromiso activo del padre, el amparo familiar y políticas públicas que aseguren condiciones dignas para la crianza.

Reivindicando a la familia como el espacio primigenio donde el ser humano aprende a convivir y a amar, el papa citó al pontífice Juan Pablo II —quien visitó el país en dos oportunidades— recordando que “el futuro de la humanidad se fragua en la familia”.

Salud mental, sufrimiento y solidaridad social

Uno de los momentos más profundos de su mensaje estuvo dedicado a la fragilidad humana y al sufrimiento silencioso. El papa llamó a prestar atención a quienes atraviesan situaciones de angustia, soledad o exclusión, haciendo una referencia explícita a la problemática del suicidio. Advirtió que una persona puede convivir a diario con otros y, sin embargo, cargar con un dolor tan devastador que le impida encontrar motivos para seguir adelante. Ante esto, afirmó que la atención sanitaria, la contención familiar y el abrazo comunitario son inseparables: “Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su persona importa menos que su presencia”.

El pontífice también repasó los padecimientos de quienes sufren enfermedades, discapacidad, dolor físico, pérdida de autonomía o vulnerabilidad económica. Compartió pasajes de su propia vivencia con las limitaciones de la enfermedad y expresó su gratitud por los cuidados recibidos, experiencia que —según manifestó— lo lleva a identificarse con quienes carecen de recursos para acceder a un diagnóstico oportuno o a tratamientos adecuados. Garantizar la atención sanitaria para toda la población, independientemente de su condición socioeconómica, fue señalado como un imperativo ético que interpela a toda la sociedad.

“Quienes atraviesan esas situaciones no pierden por ello su pertenencia a la sociedad ni parte del valor de su vida”, enfatizó León XIV, remarcando que la fragilidad exige un acompañamiento integral para que cada persona viva con dignidad hasta el término natural de su vida.

El discurso de León XIV – Foto: ICN Diario

Vínculos históricos y bendición final

Al concluir su discurso, el Santo Padre manifestó su alegría por llegar al país en calidad de pastor y sucesor de Pedro para encontrarse con la Iglesia local y estrechar lazos con todo el pueblo uruguayo. Recordó los históricos vínculos de respeto entre la Santa Sede y Uruguay, presentes desde los albores de la vida independiente de la República, y auguró que esta visita contribuya a renovar la confianza colectiva para superar los desafíos del presente.

Con un caluroso “¡Dios bendiga al Uruguay!”, el papa León XIV encomendó el destino de la nación a la protección de María Santísima, desatando el aplauso fervoroso de miles de fieles y ciudadanos reunidos en el corazón de Montevideo.