El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, elevó el tono de su ofensiva contra el narcotráfico y las pandillas al plantear la lucha contra el crimen organizado como una confrontación directa entre el Estado y las estructuras delictivas. “O son los narcos o somos nosotros”, afirmó durante el acto de graduación de la promoción 103 de la Fuerza Pública.
El mandatario sostuvo que Panamá no está dispuesto a permitir que las organizaciones criminales condicionen las decisiones del Estado ni impongan su agenda a la sociedad. En ese contexto, defendió una política de seguridad que combine capacidad operativa, detenciones ajustadas a la ley y aislamiento de los integrantes de las estructuras delictivas.
Mulino remarcó que las instituciones panameñas necesitan fortalecer sus capacidades técnicas y operativas para responder con mayor eficacia a unas organizaciones criminales que, según su planteamiento, requieren una respuesta estatal firme y coordinada.
El presidente también situó esta estrategia en un escenario de cooperación internacional. Panamá, señaló, forma parte de un grupo de países que han decidido enfrentar con determinación al crimen organizado, en coordinación con otras naciones de la región como México, Colombia y República Dominicana.
“Esta lucha no podemos librarla solos”, afirmó Mulino, quien justificó la ofensiva contra las estructuras criminales como una cuestión de “supervivencia”. El jefe de Estado defendió así una política de seguridad alejada de condicionamientos ideológicos y centrada en la protección de la ciudadanía.
Uno de los puntos más contundentes de su discurso fue su rechazo a establecer negociaciones con las pandillas. “A las pandillas no se les gana negociando ni se les vence abriendo espacios de diálogo”, sostuvo el mandatario, descartando de esta manera que el Gobierno considere el diálogo como una herramienta para enfrentar a estas organizaciones.
En su lugar, Mulino apostó por una respuesta basada en la aplicación de la fuerza estatal dentro del marco legal. “Se les combate con la fuerza, con detenciones de acuerdo con la ley, con aislamiento y con la determinación de un Estado que no está dispuesto a retroceder”, afirmó.
El presidente no detalló si esta nueva etapa de confrontación contra el crimen organizado estará acompañada de modificaciones a la legislación penal o a las normas de seguridad. Su discurso, sin embargo, dejó clara la orientación de su Gobierno: reforzar la capacidad de la Fuerza Pública y mantener una posición de confrontación frente al narcotráfico y las pandillas.













