Por José Alem Deaces.-
Al tomar un café con unos amigos, en una conversación o charla de boliche como decimos los uruguayos, luego del fútbol, salió en tema de la inversión proyectada por la empresa HIF Global para producir hidrógeno verde en Paysandú, responsabilizando más que al gobierno en general a la ministra Fernanda Cardona en particular y a UTE especialmente, de que la misma no avanzara.
Como ex funcionario de UTE con más de 50 años en la empresa, más de 30 como Gerente de Área Asesoría Técnica Jurídica y jubilado como Gerente General, sentí dolor por la afirmación y me sentí obligado a poner en conocimiento de mis amigos datos que seguramente no conocían y lo que luego verifiqué, para que, al opinar sobre el tema, no se basaran únicamente en comentarios mayormente interesados y que fuera de su conocimiento la verdadera situación o la otra campana, si así preferían llamarla y que luego de tener la información completa, sí tomaran posición sobre el tema.
Recordé entonces un mail que recibí del ex vicepresidente de UTE en el anterior gobierno, Pablo Ferrari, en que recordaba que para que la inversión se viabilizara la empresa necesitaba un subsidio estatal mínimo de U$S 60.000.000 por año, y U$S 300.000.000 de inversión y similar cifra para el mantenimiento de la potencia firme en 15 años, algo con lo que no estaba de acuerdo y que esperaba que no se hiciera tampoco en este gobierno.
Le hice saber a Pablo y a mis contertulios que se había quedado corto con las cifras, que estaba más cercano a U$S 80.000.000 en subsidios o perdidas por vender UTE la energía a un precio inferior al del que debía pagar o invertir por esa energía y más del triple de lo expresado en construcción de nuevas centrales y su mantenimiento.
Dicho así, es difícil de entender por lo que fue necesario que les explicara la razón de dicha afirmación.
La energía que obtiene UTE para vender a sus clientes, ya sea un particular, un comercio o una empresa, tiene un precio, es decir cuesta dinero.
Y este precio, que podríamos llamar medio se calcula tomando en consideración el valor de la energía que se obtiene de sus represas ya amortizadas, salvo mejoras, de Salto Grande, de los parque eólicos y solares, de sus centrales de generación térmicas y eventuales importaciones de Argentina o Brasil.
Los primeros pueden ser estimados (nunca con exactitud) tomando en cuenta previsiones de lluvias, vientos y sol, pero el precio de los combustibles y sus posibilidades de importación, más en estos tiempos, guerras mediante, es de muy difícil predicción.
Las importaciones no, pues no solo dependen de las posibilidades, sino también de las necesidades de los países vecinos y más aún difícil es estimar su precio, por más que este sea a veces conveniente. ¿Cuándo? Cuando Uruguay genere con combustibles líquidos o inclusive con gas argentino. Debe también que generar con gas argentino es más barato que con full oíl o gas oíl, pero, más caro que las energías renovables.
Una empresa como HIF necesita energía firme, es decir siempre, contar con ella cuando se necesita y esto se ha dicho que es por 24 horas diarias. Dado que de noche no hay sol ni todos los días hay viento y además hay sequías, deberá recurrir a la energía térmica, por lo que el precio subirá sensiblemente.
Se nos dirá que hoy puede estimarse el precio del megavatio solar en el entorno de los 42 dólares. Es cierto, pero los contratos de compra de esa energía por parte de UTE son de hace años a un precio superior, superando en casos delo U$S 100. Lo mismo con la energía eólica que hoy está a un precio inferior al precio real de la época en que se celebraron los contratos hace más de diez años, algunos de los cuáles ya superan los U$S 100, por suerte pocos.
La energía térmica, que depende de combustibles líquidos importados supera los U$S 200 el megavatio y con gas se reduce al entorno de los US 140 el megavatio. Esta energía, la que sí es firme, pretende la empresa que se le venda, según se dice a U$S 44 el megavatio. La pérdida se detecta a simple vista, sin necesidad de usar la calculadora.
Aclaro que al no estar en la empresa no conozco los precios exactos, pero sí que se encuentran en esos rangos.
A esos precios deberíamos agregar gastos de transmisión administrativos etc. lo que no hago, pues para el análisis eso es más que suficiente.
La pregunta que hice a mis amigos, es si conocen alguna empresa que vendiera sus productos a la mitad o aún menos de su precio de compra promedio, pues si fuera energía sólo térmica sería mayor.
La respuesta unánime fue que no, pues quebraría rápidamente y dejaría de funcionar.
Pero el tema no culmino ahí, pues algunos, afirmaron que igual debería hacerse por ser bueno para el país, aunque UTE pierda ese dinero o más.
La respuesta no se hizo esperar
Si esa fuera la decisión gubernamental y se exhortara a UTE a firmar el contrato a un precio de U$S 41 o 44 o similar el megavatio, tal cual se hizo en otras oportunidades que se diga, que se asuma la decisión de perdida de esas sumas por UTE y se expliciten las ventajas que estiman y esperan para el país.
Eso sí, sería bueno que la empresa que solicita ese sacrificio a la sociedad uruguaya, demuestre que tiene contratos para vender el producto y financiación para llevarla a cabo, algo que se dice, pero en mi opinión no basta, sino que debe demostrarse, más aún, cuando en el mundo no hay plantas como la proyectada. ¿No será por algo?
Además, si esa pérdida no permita bajar las tarifas o retrasen inversiones que se diga, que se rebajen las utilidades que UTE sirve a rentas generales todos los años y sobre todo y cuando me califiquen despectivamente de “uterino” por defender a UTE, lo que acepto con honor, no se le eche de cualquier fracaso la culpa a UTE, sino que la asuman los responsables por más que pierda UTE.
Aclare a mis amigos y lo reitero aquí que por mi país y por mis amigos sanduceros de la heroica Paysandú, deseo que esa y muchas obras se hagan efectivas, así como otras en el resto del país, pero sin perdidas para nadie, con empresarios que arriesguen y obtengan ganancias y asuman pérdidas, en un libre mercado los riesgos también deben existir, aunque se deban minimizar.
Es claro de la información que surge de la prensa, que HIF no ha decidido realizar la inversión, a pesar de pedir todas las condiciones que la favorecen, resultando los documentos que se puedan firmar obligaciones para Uruguay, no para ella, la que es libre para tomar la decisión de invertir o no.
En agosto de 2026, la decisión de invertir aún no fue tomada por la empresa, que dilata la misma para 2027.
Jurídicamente estamos ante negociaciones pre contractuales, pues sin decisión de inversión, no habrá contrato.
Lo que si puede generarse es una responsabilidad pre – contractual, que de acuerdo a lo que poco que se conoce del texto, sería sólo de Uruguay.
Esperemos que no resulte de los documentos, que las diferencias sean resueltas por un Tribunal extranjero mediante arbitraje, desconociendo al Poder Judicial uruguayo, así como que la ley que se aplique sea la uruguaya.
La seriedad de nuestro país y su seguridad jurídica no merecerían esa ofensa.
Ahora bien, les explique que si la empresa no toma rápidamente la decisión de invertir, lo que reitero aún no ha hecho, dada la importancia y responsabilidad que se le quiere atribuir o imponer a UTE, se perjudica a esta notablemente, pues esa demora, empantana a UTE que no podrá no podrá negociar y/o disponer de la capacidad de inversión o transporte para otros proyectos que si tengan la certeza de invertir en Uruguay.
La planificación requiere estudios y tiene sus plazos, el precio de la energía es parte de ella, pero también el uso de las redes, saber con que energía se contara para abastecer la demanda del proyecto y saber si este tendrá generación propia, decidir cuáles otros proyectos se postergan, pues el dinero no alcanza para todo.
Esos estudios y esas resoluciones que debe tomar UTE se ven dilatas por la indefinición de HIF.
Mis amigos relacionaron este proyecto con el cambio de la matriz energética o ampliación como me gusta llamara.
Como dicen los jóvenes nada que ver.
El objeto de esta era obtener independencia energética mediante energía limpia y a menor precio.
En el caso de la energía eólica recordemos que UTE paga por toda la que se genere, aunque no la necesite, por lo que es una inversión sin riesgo, pero era necesaria pues el cambio de la matriz energética supuso un ahorro estimado en U$S 600.000.000 por año. Esta situación no es para nada igual. No tratemos igualitariamente cosas diferentes.
Finalmente dije a mis amigos, ahora tienen la otra campana, las cuentas claras, opinen con ambas, no se dejen llevar por una sola, háganlo libremente con información completa y no parcial.













