El Senado chileno aprobó este miércoles la extensión por otros 90 días del despliegue de las Fuerzas Armadas en las zonas fronterizas del norte del país, manteniendo las medidas de resguardo en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. La iniciativa, impulsada por el Ejecutivo, obtuvo un contundente respaldo con 36 votos a favor y solo uno en contra.
La decisión permite dar continuidad a la estrategia de vigilancia implementada en la macrozona norte, donde las Fuerzas Armadas apoyan las labores de control fronterizo con el objetivo de enfrentar el ingreso irregular de personas, el tráfico de drogas y otras actividades vinculadas al crimen organizado.
Durante el debate en la Sala, senadores de distintos sectores coincidieron en que la presencia militar ha contribuido a fortalecer el control de la frontera mediante un trabajo coordinado con los organismos de seguridad. No obstante, varios parlamentarios sostuvieron que la necesidad de renovar nuevamente la medida demuestra que aún existen desafíos pendientes en la política fronteriza impulsada por el Gobierno.
En la discusión también se destacó el aumento de las expulsiones de extranjeros en situación irregular y la salida voluntaria de miles de personas del país. Sin embargo, legisladores plantearon la urgencia de intervenir los pasos clandestinos utilizados para el contrabando, especialmente aquellos empleados para el tráfico ilegal de vehículos, cuya ubicación, afirmaron, ya se encuentra identificada por las autoridades.
Los parlamentarios advirtieron además que retirar el despliegue militar en la actual etapa podría poner en riesgo los avances alcanzados en materia de seguridad, por lo que consideraron indispensable mantener el apoyo de las Fuerzas Armadas mientras se consolidan mecanismos permanentes de control fronterizo.
Por su parte, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, defendió la continuidad de la medida y destacó las complejas condiciones en que operan los efectivos militares, desplegados en sectores cordilleranos que superan los 4.000 metros de altitud, con temperaturas extremas y una extensa superficie bajo vigilancia.
El secretario de Estado afirmó que la estrategia implementada en la frontera norte ha permitido incrementar de manera significativa las incautaciones de drogas y reforzar la presencia del Estado en zonas de difícil acceso. Asimismo, sostuvo que la labor de las Fuerzas Armadas sería más efectiva con la aprobación de una legislación sobre infraestructura crítica y reglas claras para el uso de la fuerza, iniciativas que, según señaló, fortalecerían el marco jurídico para enfrentar las amenazas en la frontera.













