El Departamento de Estado de los Estados Unidos se encuentra en una posición ambigua respecto al futuro político de Venezuela. Durante una sesión este miércoles ante el Congreso, el subsecretario adjunto para América del Sur, Luis Méndez, aseguró que Washington no se opone a que la líder opositora María Corina Machado regrese a su país. Sin embargo, la realidad jurídica y política impuesta por el régimen de facto dibuja un panorama muy distinto: la actual Ley de Amnistía la dejaría tras las rejas de inmediato si pisa suelo venezolano.
El pronunciamiento expone las contradicciones de la política exterior de la administración Trump, que navega entre la retórica de apoyo a los líderes democráticos y una estrecha colaboración con el régimen chavista.
El debate en el Congreso: Salazar arrincona al Departamento de Estado
La comparecencia de Méndez estuvo marcada por los incisivos cuestionamientos de la congresista republicana María Elvira Salazar, quien exigió claridad sobre las garantías reales para el retorno de la disidencia venezolana.
Ante la presión de Salazar, Méndez tuvo que admitir que la redacción actual de la Ley de Amnistía, promovida por el régimen de Delcy Rodríguez, está diseñada para impedir el libre tránsito de Machado en el territorio nacional, convirtiéndose en un mecanismo de exclusión que no garantiza su libertad.
“Hay que trabajar para que no la arresten”
El subsecretario adjunto reconoció las limitaciones de la diplomacia frente al entramado legal del régimen y dejó claro que el regreso seguro de Machado sigue siendo una tarea pendiente para la Casa Blanca:
“Es ciudadana venezolana y tiene derecho a regresar. Ahora bien, creo que hay trabajo que debemos hacer en el contexto de Venezuela, para que cuando regrese, no la arresten. Hubo una ley de amnistía que las autoridades interinas del gobierno presentaron que, lamentablemente, tal como está redactada, todavía impide que María Corina entre a Venezuela sin ser arrestada”.
Puntos clave de la contradicción política
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Derecho legítimo, pero inviable: EE.UU. defiende teóricamente el derecho constitucional de Machado a retornar a su patria, pero admite la ineficacia práctica de esta postura bajo el actual marco del poder chavista.
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La trampa de la amnistía: La ley, lejos de funcionar como un puente de reconciliación, actúa como un filtro punitivo redactado específicamente para mantener la amenaza de detención sobre figuras clave de la oposición.
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Doble juego diplomático: La situación pone de relieve las tensiones de la política estadounidense, que intenta mantener canales de entendimiento con el régimen chavista sin desamparar por completo a sus aliados democráticos en el país caribeño.
La advertencia de Washington deja en claro que, por el momento, el retorno de María Corina Machado a Venezuela sigue siendo un terreno minado donde la diplomacia estadounidense tiene aún mucho trabajo por hacer antes de poder ofrecer garantías reales.
🇻🇪🇺🇸 Este miércoles, el subsecretario adjunto para América del Sur del Departamento de Estado, Luis Méndez, aseguró ante el Congreso que Washington no se opone al regreso de María Corina Machado a Venezuela, pero insiste en que todavía hay trabajo que hacer para evitar que sea… pic.twitter.com/WtaCihgsms
— VPItv (@VPITV) July 16, 2026













