Argentina espera en vilo el cruce con Inglaterra en las semifinales del Mundial

La rivalidad histórica entre la selección argentina y la inglesa, espoleada a partir de la tensión política que genera la ocupación por parte de Reino Unido de las Islas Malvinas, también remite a episodios del conflicto bélico de 1982

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En las avenidas de Buenos Aires y en la noche previa, ya se palpita el trascendental partido contra Inglaterra y los argentinos opinan - Foto: ICN Diario

Buenos Aires, 15 jul (Sputnik)- Ana Delicado Palacios.-

“El que no salta es un inglés” es uno de los cánticos históricos de los aficionados argentinos, pero por estos días vuelve a escucharse con ahínco renovado como expresión de pasión y desahogo popular surgido tras la Guerra de Malvinas de 1982, cuando Argentina fue derrotada por el Reino Unido, que ocupa el archipiélago desde 1833.

Ese grito de batalla ha tenido eco en suelo británico. Los medios ingleses han dedicado titulares y comentarios al cántico entonado por los hinchas argentinos en las tribunas del Mundial, al que también se sumaron los jugadores de la Albiceleste dirigidos por Lionel Scaloni.

“Es solo un partido”, advirtió el entrenador de la vigente campeona en su intento de morigerar los ánimos de cara al partido de semifinal que jugarán este miércoles contra Inglaterra. Pero el nerviosismo que se percibe en las calles de la capital argentina, en la antesala de una jornada que paralizará el país, desenmascara el carácter especial de un encuentro que su población ansía y teme a partes iguales.

Sin nervios dice esperar este encuentro Néstor, un hombre de unos 60 años que trabaja en tareas de mantenimiento. “Para mí si gana o pierde es casi lo mismo”, señaló a la Agencia Sputnik encogiéndose de hombros. “Me pone contento que gane Argentina, pero no soy fanático de fútbol”.

PASADO Y PRESENTE

Néstor evocó el histórico partido de cuartos de final del Mundial de México 1986 frente a Inglaterra, que dejó los únicos goles que llevan nombre y apellido: “la mano de Dios” y “el gol del siglo”, con los que el entonces capitán de la selección argentina, Diego Armando Maradona, llevó al éxtasis al país sudamericano.

“Fue la mejor selección que hemos tenido. Hasta el día de hoy no hubo otra como aquella. En aquel momento recién había pasado lo de Malvinas, fue otro momento. Antes se jugaba por la camiseta, y hoy se juega por el dinero”, dijo.

Las nuevas generaciones de argentinos encaran con menor sentimentalismo aquel enfrentamiento con Inglaterra, una mirada que recoge el documental El Partido, dirigido por Juan Cabral y Santiago Franco y basado en el libro homónimo de Ezequiel Burgos, que recientemente regresó a las salas de cine del país.

Por eso, para Andrés, un empleado de una panadería de 27 años, el partido de este miércoles “es uno más”. Afirmó que no le presta “más atención a este encuentro que a cualquier otro del Mundial”.

“Malvinas me queda lejos, el partido de Diego también. Veo bien a la selección y tengo expectativas de que avance, pero Inglaterra no me genera un sentimiento especial”, reconoció el joven nacido en Paraguay y llegado a Argentina con tres años.

Esta nueva camada de argentinos descubrió, a raíz de los brazaletes negros que la selección utilizó el sábado en el duelo ante Suiza por los cuartos de final, la historia de Antonio Ubaldo Rattín, exjugador y capitán de Argentina en los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. En ese último torneo, Rattín fue expulsado en el partido de cuartos de final que el seleccionado anfitrión ganó con un gol a favor.

Molesto por una expulsión que el árbitro alemán Rudolf Kreitlein justificó por una supuesta mirada “con mala intención”, el mediocampista argentino permaneció durante cinco minutos sentado en la alfombra roja del palco real, reservado a la corona británica. Luego, estrujó con la mano un banderín inglés, lo que provocó el enojo del público local.

Tras el histórico encuentro que Argentina e Inglaterra disputaron 20 años después y que consagró a Maradona como héroe nacional, ambas selecciones volvieron a cruzarse en el Mundial de Francia 1998, donde el conjunto argentino se impuso por penales en los octavos de final. Posteriormente se enfrentaron en la fase de grupos del Mundial de Corea del Sur y Japón 2002, partido que terminó con triunfo inglés por 1-0.

“Malditos ingleses, les vamos a ganar 3-0”, afirmó a esta agencia Daniel, un argentino de unos 50 años que trabaja en un gimnasio y que reivindicó la carga política del enfrentamiento. “Es personal, nos robaron las Malvinas, nos vengamos”, sostuvo. “El gol que tiene nombre, “la mano de Dios”, se lo hicimos nosotros. A 40 años de aquello, espero ahora algo parecido: hay que robarle a los ladrones, a los piratas”, agregó.

En lo que definió como “justicia divina”, Daniel descartó cualquier temor por las condiciones en las que llega la selección argentina al enfrentamiento de este miércoles. “Estaba esperando cruzarnos con los ingleses en todos los mundiales, pues es el enemigo a vencer, siempre, más que Francia”, reafirmó.

“Inglaterra aporta un plus, entra en juego el corazón. Es más personal. Por ahí en otro partido los jugadores se pueden tirar hacia atrás, pero Inglaterra es Inglaterra y vamos hacia adelante”, añadió.

La rivalidad histórica entre la selección argentina y la inglesa, espoleada a partir de la tensión política que genera la ocupación por parte de Reino Unido de las Islas Malvinas, también remite a episodios del conflicto bélico de 1982, que inició la dictadura del presidente de facto Leopoldo Galtieri (1979-1982), como el hundimiento del crucero argentino General Belgrano. El ataque, ordenado por el Gobierno británico de la entonces primera ministra Margaret Thatcher (1979-1990), es considerado por algunos sectores argentinos como un crimen de guerra, por más que el actual presidente, Javier Milei, haya expresado su admiración por la “dama de hierro”.

Argentina, entre tanto, se divierte con las expresiones de apoyo que llegan de Escocia, Gales, y algunas ex colonias británicas como Bangladesh, donde miles de sus 176 millones de habitantes festejan como propios los triunfos de la selección sudamericana.

Desde el país austral reconocen el peso actual del fútbol inglés, cuya Premier League es considerada una de las competiciones más importantes del mundo, tras el dominio que tuvieron Italia en los años 80 y 90 y España a comienzos del siglo XXI.

Pero Argentina se entusiasma con el nuevo himno de aliento a la selección que lidera el capitán Lionel Messi, quien enfrentará por primera vez a Inglaterra en una Copa del Mundo.

Bautizado “La cuarta estrella”, el cántico de los aficionados argentinos reaviva su ilusión de ganar un nuevo Mundial mientras mantiene viva la histórica rivalidad con los ingleses: “Por Malvinas/ Por el Diego/Por la última de Leo/Argentina, quiero verte bicampeón”. (Sputnik)