El panorama político en el Perú vuelve a encenderse. Pese a haber declarado inicialmente que no objetaría los resultados oficiales de los comicios, Roberto Sánchez, candidato ultraizquierdista presidencial de Juntos por el Perú, dio un giro radical y aseguró de forma tajante: “No reconoceremos el gobierno de la señora Fujimori”.
Sánchez, considerado el delfín político del expresidente Pedro Castillo —quien actualmente cumple prisión tras su fallido intento de autogolpe de Estado para gobernar al margen de la Constitución—, justificó su cambio de postura cuestionando fuertemente al sistema electoral.
Cuestionamientos al proceso y convocatoria a las calles
El líder de izquierda centró sus críticas en las autoridades electorales por rechazar las solicitudes de recuento de votos en aquellas mesas donde se han presentado dudas y reclamos. Según el candidato, no existen argumentos válidos para negarse a transparentar las cifras del escrutinio.
“¿Si no quieren considerar el recuento de votos, qué esconden?, ¿acaso no ganaría la democracia?, ¿no tendría mayor confianza, mayor certeza?”, cuestionó Sánchez durante una conferencia de prensa.
Sin embargo, esta postura confrontacional choca directamente con los informes de las misiones de observadores internacionales, quienes han manifestado públicamente no haber encontrado vestigios de fraude en el proceso electoral.
Reacciones y escenario político
Ante la negativa de las autoridades de abrir las urnas, Sánchez ha convocado a una movilización nacional para este sábado 27 de junio.
Para diversos analistas políticos, este cambio de estrategia y el llamado a las calles responde a una actitud de “mal perdedor”, que busca deslegitimar los resultados oficiales y replicar estrategias de polarización en un momento de alta vulnerabilidad democrática para el país.













