Opinión | Otro papelón de la FIFA: Censura el español en el propio corazón de Latinoamérica; no tiene traductores suficientes (Video)

El español es el segundo idioma más hablado del mundo por número de hablantes nativos, y el torneo se está disputando en territorio norteamericano, con México como coanfitrión. Aún así, para la FIFA, parece ser una lengua marginal

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Imagen: IA Gemini

Como de costumbre, la FIFA camina a contramano del sentido común, del respeto cultural y de la lógica más elemental del periodismo. En un nuevo despliegue de burocracia y desconexión con la realidad, el ente rector del fútbol mundial ha decidido prohibir a los periodistas realizar preguntas en español durante las ruedas de prensa del Mundial. ¿La insólita justificación? No disponen de traductores suficientes.

Lo que roza el absurdo y la falta de respeto es que este atropello ocurre, entre otros lugares, en México, una de las sedes principales de la Copa del Mundo y cuna de millones de hispanohablantes.

Los jugadores, más profesionales que los dirigentes

La rigidez de la FIFA quedó expuesta gracias a un video difundido en redes sociales por el usuario Alerta Mundial. En las imágenes se evidencia que la barrera idiomática no es un problema de los protagonistas, sino de los de saco y corbata.

Figuras internacionales de la talla de Frenkie de Jong (Países Bajos), Vinícius Júnior (Brasil) y Achraf Hakimi (Marruecos) manifestaron públicamente no tener ningún inconveniente en escuchar y responder preguntas en español. Sin embargo, la buena predisposición de los futbolistas chocó de frente contra la intolerancia institucional: en pleno video se observa cómo el censor de turno de la FIFA interviene de forma autoritaria para impedir que el periodista formule su pregunta en castellano.

El dato: El español es el segundo idioma más hablado del mundo por número de hablantes nativos, y el torneo se está disputando en territorio norteamericano, con México como coanfitrión. Aún así, para la FIFA, parece ser una lengua marginal.

Una máquina de acumular falencias

Este veto no es un hecho aislado, sino una mancha más en el tigre de una organización que acumula papelones logísticos y organizativos. Que el organismo que maneja los hilos del deporte más popular del planeta no pueda —o no quiera— garantizar un equipo de traducción eficiente en un mundial que se juega en México es, por lo menos, una vergüenza.

La FIFA vuelve a demostrar que le importan los mercados y los millones, pero muy poco la identidad de las sedes que albergan su negocio. Al intentar silenciar el idioma local, solo consiguen amplificar sus propias miserias ante los ojos del mundo.