El fugado Puigdemont incita a la violencia en la visita del Papa León XIV a Barcelona: le responden que no se esconda y vaya él a decirle lo que piensa al pontífice

"Que se vean las 'estelades' y que se escuchen las voces y los silbidos de protesta contra el renacimiento del catolicismo franquista, opresor de minorías y cómplice de los crímenes contra la humanidad", lanzó Puigdemont en su publicación, mientras sigue escapado de la Justicia

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Carles Puigdemont

BARCELONA.– El expresidente de la Generalitat y actual líder de Junts, Carles Puigdemont, ha generado una fuerte polémica tras llamar a la movilización ciudadana y al boicot de la visita oficial del Papa León XIV a Barcelona. A través de un mensaje publicado en su cuenta de la red social X (antes Twitter), Puigdemont ha instado a recibir al pontífice con banderas independentistas y protestas ruidosas en los alrededores de la Sagrada Família.

El motivo que ha encendido el malestar del líder independentista radica en las recientes controversias en torno al uso y reconocimiento del catalán en el ámbito eclesiástico, un tema que ha tensado las relaciones entre sectores del soberanismo y el Vaticano.

“Que se vean las ‘estelades’ y que se escuchen las voces y los silbidos de protesta contra el renacimiento del catolicismo franquista, opresor de minorías y cómplice de los crímenes contra la humanidad”, lanzó Puigdemont en su publicación, elevando drásticamente el tono institucional.

Críticas a la “comodidad de la distancia”

El llamamiento del expresidente catalán no ha tardado en levantar una oleada de reacciones y duras críticas por parte de diversos sectores políticos y sociales. Detractores de Puigdemont han cuestionado severamente su legitimidad moral para convocar este tipo de actos de desobediencia o escraches públicos, recordando su estatus judicial.

  • Evasión de la Justicia: Opositores políticos señalan que Puigdemont “nunca tuvo la valentía de enfrentar a la Justicia” en España tras los hechos de 2017.

  • Críticas de “sillón”: Se le recrimina que continúe emitiendo directrices y declaraciones incendiarias desde “la comodidad de la distancia en el exterior”, evitando asumir las consecuencias legales de sus actos en territorio nacional.

  • Falta de autoridad moral: Diversos portavoces han calificado de “desacato” sus palabras y consideran que su figura carece de la autoridad moral necesaria para liderar una protesta de este calado contra la máxima figura de la Iglesia Católica.

El cuestionamiento a su permanencia fuera de España ha sido el eje central de las réplicas. Sus detractores no han dudado en interpelarlo directamente con una pregunta que se ha viralizado en las últimas horas: “¿Por qué no vienes tú a decirle al Papa personalmente lo que piensas?”, afeándole que inste a los ciudadanos a movilizarse en las calles mientras él permanece en el extranjero.

El dispositivo de seguridad en Barcelona se ha reforzado notablemente ante la previsión de que las consignas de Puigdemont deriven en altercados o bloqueos durante los actos solemnes programados en el templo de Antoni Gaudí.