
Su salto a la fama, fue a partir de la interpretación del doble rol de Odette–Odile, en 1947 en “El lago de los cisnes”, representada más de 800 veces. La crítica decía de ella que tenía una personalidad arrolladora y un estilo propio inconfundible. Y desde sus primeros éxitos se la conocía con el sobrenombre de “La reina del aire”.
Fue una rupturista al introducir la danza moderna en sus performances, por lo cual su versatilidad le ha permitido interpretar personajes tan diversos como la Zarina enloquecida de “La fuente de Bajchisarai”, la perversa Kitri en “Don Quijote” o la heroica “Laurencia” en el ballet del mismo nombre. En 1967 estrenó “Carmen” y en 1972 “Ana Karenina” con una partitura de su marido, el compositor y pianista Rodion Shchedrin.
Con una extensa y arrolladora trayectoria como bailarina, decide retirarse del escenario a los 65 años. Para convertirse en profesora y coreógrafa de escala mundial. Ha dirigido el Ballet de la Ópera de Roma y entre 1987 y 1990 se hizo cargo del Ballet Lírico Nacional de España. En 1994, un año después de recibir la ciudadanía española, fundó el Ballet Imperial Ruso. Por último en el año 2000 creó con su marido la Fundación Maya Plisetskaya y Rodion Shchedrin, ubicada en la localidad alemana de Mainz, con el objetivo de preservar, documentar y facilitar el acceso libre a la obra artística de ambos.
Gozosos quienes en alguna de sus representaciones han podido disfrutar de sus “brazos como alas” al morir el hermoso cisne. Desde aquí, reciba una última ovación ¡ BRAVO MAYA!
Daniela Arismendes, editora de Cultura (ICN Diario)












