En recuerdo del preso 46664: Nelson Mandela

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Foto: ONU
Foto: ONU
Ver veremos. Los juicios serán donde las estrellas, horizontes no espaciales, ni intrínsicos: aquende-allende… ¿Destino? ¿Acaso?… Rajarte ya pasando por el corte/ rojo bajo metal sin anestesia/ sentido tal es grande cenestesia / cuchillas resacándote con porte. “Ce qui ne gâte rien”.
Reinerio Álvarez Saavedra
Reinerio Álvarez Saavedra
Nelson Mandela encarnó una estampa conocida-reconocida en el último tercio del siglo XX, postrimerías creídas, por muchas razones, punto de partida para nueva era. Francis Fukuyama siguió aquel reflejo del ilustrado-cosmopolita Kant dentro “La Paz Perpetua”, escribiendo, creyéndolo a capón, su célebre “El fin de la Historia y el último hombre”. Infortunada-aventurada avanzada intelectual negada través de acontecimientos reales –hasta ahora-; sea como fuere “compensada” a medio otros trabajos-libros posteriores de temática diversa. Craso error, los “cambios de ciclo” empezaban: pero no habría estación terminal. Desaparecieron juntas militares, vientos de democracia soplaban atravesando tierra, mar y aire (abiertamente insuficientes)… Cayó el Muro de Berlín, “despliegue-extensión Web”…Lo “global” brotaba; surgiendo tal flor de moda. Aquella “comprensión” sobre la quiebra-evolución temporal no valoró [dio por hecho ciclo optimista] nuestro presente futuro y qué iba a pasar -pasa- durante este siglo XXI: en transcurso para “cambios inciertos”.
Sudáfrica transitó superándose a si misma. Madiba inició camino presidencial servidor de la potencia africana del sur; no fue único héroe, “siempre” grandes nombres están formados, también, por las circunstancias, suerte de la historia e interacción con otras personas actuantes en coyunturas –o etapas más largas- (por ejemplo Desmond Tutú). El Congreso Nacional Africano (CNA) tenía adentro Robben Island -además otras prisiones sufridas- icono representante resistente al apartheid, e injusticias estructurales-estructuradas del país (matiz importante). Aquel descendiente xhosa (clan) tenía -como “todos” los personajes con trayectoria amplia- biografía revelada en forma claroscuro; de hecho lideró el brazo armado del CNA, facción denominada “Lanza de la nación”, inspirada en el Irgún, con ayuda de activistas judíos. Al cabo, apostó por la no violento: partido; ni banda, camarilla, círculo, cotarro, terrorismo… Habrá ocasiones aclaratorias hojeando u ojeando perspicazmente según caso.
Nada fácil su primer matrimonio, desembocando en separación y posterior muerte de esa primera esposa y tres hijos. La relación matrimonial con Winifred Madikizela concluyó igual; divorcio, causado, entre otros motivos, por los excesos-escándalos pecados de Winnie que es “condenada” públicamente. El tercero fue celebrado junto Graça Simbine o Gracia Machel (anterior ministra de educación sudafricana y Premio Príncipe de Asturias de la Paz “ex aequo”), viuda de Samora Machel, atrás presidente mozambiqueño. Curiosamente Samora patrocinó, hace décadas, el CNA-ACN. A la postre Nelson “fracasó relativamente” en lo más querido: su familia, que hoy disputa-arrambla-arrebatiña con vida de la fama y patrimonio del propio; sin contar su pretensión ideática sobre constituirse “estirpe Real republicana”…
La “última batalla” de Madiba pintó mal desde el principio, prolegómenos dentro avatares impropios de la figura supusieron capítulo más protagonizado por la descendencia, y es que durante los últimos meses han aflorado flecos de hechos inesperados, a la luz periodística. Sino humano. Con todo, la persona (finada) -emblema-mito ya, se cierra en tabla y sus trece –cabeciduro- homenajeado en mogotes y memorias. El nobel Madiba (también Príncipe de Asturias -premio-) lleva apellido de reconciliación. Se halla en los anaqueles de la Historia humana (eviterna arca) representando figura ganadora en los campos infinitos. ¡Free Nelson Mandela! Pieza musical escrita por Jerry Dammer, pleno oxígeno africano…
A mí también se me ha muerto algo.