Polémica en la OEA: El Secretario General entrega el control de las elecciones de Brasil a un amigo defensor de Lula y crecen las sospechas

Estados Unidos discrepa con el secretario General de la OEA por designar a un amigo personal del presidente de Brasil para controlar las elecciones que enfrentan a Lula con Bolsonaro

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Foto de archivo de 2009: José Miguel Insulza, cuando fue Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, tuvo a Albert R. Ramdin, como Secretario General Adjunto del organismo - Foto OEA

La Organización de los Estados Americanos (OEA) se encuentra en el centro de una intensa controversia tras la decisión de su Secretario General,  Albert Ramdin, de designar al chileno José Miguel Insulza para verificar las próximas elecciones en Brasil. La resolución, calificada por diversos observadores como una afrenta a los estándares básicos de neutralidad, deja la credibilidad del foro multilateral bajo sospecha debido a la explícita e histórica cercanía entre el observador designado y el actual mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, explican observadores políticos.

Estados Unidos discrepa con el secretario General de la OEA por designar a un amigo personal del presidente de Brasil para controlar las elecciones que enfrentan a Lula con Bolsonaro.

El origen de esta alianza política y personal se remonta a 2005. En aquel momento, Insulza ocupaba la cartera de Interior de Chile bajo la administración de Ricardo Lagos y solicitó el respaldo directo de Brasil para encabezar la OEA. La diplomacia brasileña ejecutó entonces una precisa maniobra internacional que logró posicionar al ministro chileno al frente del organismo, en una época donde la izquierda latinoamericana gozaba de un poder hegemónico de la mano de figuras como Néstor Kirchner, Hugo Chávez y el propio Lula da Silva.

A lo largo de los años, el compromiso de Insulza con el líder del Partido de los Trabajadores ha superado los márgenes de la cortesía diplomática. Muestra de ello ocurrió en 2016, cuando en pleno auge de las investigaciones por el caso Lava Jato, el político chileno no dudó en estamparle su firma a una carta pública en la que defendía tajantemente la inocencia de Lula da Silva. En ese documento, Insulza compartió crédito con figuras de marcada afinidad ideológica como Cristina Fernández de Kirchner, José “Pepe” Mujica, Felipe González y Manuel Zelaya.

La designación de un amigo íntimo y defensor de oficio para auditar un proceso electoral crucial no solo desnaturaliza la función de las misiones de observación, opinan analistas, sino que lesiona gravemente la legitimidad de la OEA. Al enviar a un evaluador con compromisos políticos previos hacia una de las partes, el organismo regional pasa de ser un árbitro imparcial a un actor bajo sospecha de favorecimiento, denuncian desde la oposición.

Nota de la redacción: José Miguel Insulza, cuando fue Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, tuvo a Albert R. Ramdin, como Secretario General Adjunto del organismo.