Una crisis institucional de proporciones inéditas sacude las altas esferas del poder judicial y de las fuerzas de seguridad en Brasil. El ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), André Mendonça, emitió una orden para destituir de manera inmediata al director general de la Policía Federal (PF), Andrei Rodrigues, tras revelar que fue sometido a una red de seguimiento e inteligencia ilegal por parte del propio organismo policial durante al menos un mes.
El detonante de la decisión fue la revisión minuciosa de un expediente de investigación en el que Mendonça constató la existencia de al menos seis informes de inteligencia elaborados en su contra. Según una carta firmada por el propio Rodrigues, estos documentos fueron remitidos a la Dirección General de la PF entre el 3 y el 31 de agosto de 2026.
«En otras palabras, este relator ha estado bajo vigilancia de la Policía Federal durante al menos 30 días. Esto constituye una vigilancia ilegal de un magistrado del Tribunal Supremo, lo cual revela la gravedad de la situación», aseveró Mendonça en el texto de su resolución.
Mendonça, solicitó la destitución del director general de la Policía Federal, Andrei Rodrigues , a petición del partido Novo. Este partido también solicitó la detención preventiva del delegado, argumentando que la medida era necesaria para preservar las investigaciones del caso Banco Master. Mendonça rechazó la solicitud.
Para respaldar la solicitud de arresto de Andrei, Novo señaló los mensajes enviados por el exbanquero Daniel Vorcaro, antiguo propietario de Master, a un interlocutor que, según los responsables de la investigación, es el ministro Alexandre de Moraes, también del Tribunal Supremo.
“Han surgido más pruebas que respaldan la idea de que Daniel Vorcaro tenía estrechos vínculos no solo con autoridades que ocupaban cargos en este Tribunal Supremo, sino también con el jefe del puesto de mayor rango en la Policía Federal, la institución que estaba llevando a cabo una de las investigaciones en su contra y contra el banco que controlaba, Banco Master”, dice la petición del partido, presentada la semana pasada.
“Es importante señalar que este relator fue sometido a una vigilancia sistemática por parte de la inteligencia de la Policía Federal”, denunció Mendonça, cuestionando el uso de la estructura estatal con fines de espionaje político contra miembros de la corte suprema.
La crisis entre dos magistrados
El ministro Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo Federal (STF), levantó el secreto el jueves (3) sobre una decisión que señala presuntas irregularidades en las acciones del ministro André Mendonça en la presentación de informes sobre casos relacionados con las Operaciones Sem Descuento y Compliance Zero. Moraes remitió la decisión y los informes de inteligencia de la Policía Federal que la respaldan al presidente del Tribunal, el ministro Edson Fachin.
La decisión se tomó en el marco de la Investigación 4.781, iniciada en 2019 para investigar noticias fraudulentas, acusaciones difamatorias, amenazas y otros delitos contra miembros del Tribunal Supremo, así como posibles planes para financiar y difundir noticias falsas de forma masiva en las redes sociales.
La trama del Banco Master y el papel de Alexandre de Moraes
Esta ofensiva contra Mendonça se produce como respuesta directa a la divulgación de un informe clave derivado de la Operación Cumplimiento Cero, instrucción que investiga la megaestafa financiera del Banco Master, marcada por el desvío multimillonario de fondos y el presunto pago de sobornos a altos funcionarios públicos.
Dentro del material incautado al expropietario del Banco Master, el empresario Daniel Vorcaro, la Policía Federal identificó una serie de conversaciones del año pasado mantenidas con quien señalan directamente como el ministro Alexandre de Moraes. Los mensajes revelan una relación de estrecha familiaridad entre el exbanquero investigado y el magistrado, cuya imagen pública se encuentra fuertemente erosionada y cuestionada por fallos y decisiones interpretados por diversos sectores como favorecedores hacia la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Entre los hallazgos más graves contenidos en los teléfonos de Vorcaro destacan:
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Contratos millonarios bajo sospecha: Un intercambio de mensajes sugiere que Alexandre de Moraes recibió y editó personalmente un contrato de 131 millones de reales firmado entre el Banco Master y el bufete de abogados de su esposa, la abogada Viviane Barci de Moraes.
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Alertas sobre operativos policiales: En otras conversaciones, Vorcaro habría intentado obtener información privilegiada directamente de Moraes respecto a la ejecución de posibles órdenes de arresto o allanamientos en su contra por parte de la Policía Federal.
Un choque de poderes dentro del máximo tribunal
La confluencia entre el caso del Banco Master, los vínculos sospechosos de Moraes y la posterior operación de seguimiento sobre Mendonça expone una ruptura irreparable dentro del STF.
La orden de destitución emitida contra Andrei Rodrigues no solo pone en jaque la continuidad del mando en la Policía Federal, sino que deja en evidencia el uso de los aparatos de inteligencia del Estado dentro del conflicto interno de la magistratura brasileña, profundizando las dudas sobre la imparcialidad de las investigaciones y la integridad de las instituciones del país.













