Lula revoluciona el fútbol: Neymar, teletrabajo, pañales geriátricos y venganzas pendientes

En el manual de la "democracia" según el actual gobierno de Lula, que un ídolo popular cometa el pecado capital de apoyar abiertamente a Jair Bolsonaro es una ofensa que ni el tiempo ni la fisioterapia pueden curar

0
3
Interpretación gráfica: Luis Rondán

Por Elso Prano.-

En una demostración magistral de lo que es gobernar un país de 200 millones de habitantes con la madurez y templanza que solo los ochenta años pueden otorgar, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha decidido pausar momentáneamente su apretada agenda de sumisión judicial para ocuparse de las verdaderas amenazas a la seguridad nacional: los futbolistas lesionados que no votaron por él.

Entre la logística de estado que implica el recambio de pañales geriátricos —tarea que mantiene admirablemente ocupada a su joven esposa— y los esfuerzos diarios por recordar dónde dejó la independencia de poderes, el mandatario encontró el hueco perfecto para destilar un poco de ese rencor democrático que tanto lo caracteriza. El blanco de su agudeza intelectual esta vez fue Neymar Jr.

El “Home Office” de la Selección

Durante un acto en Belo Horizonte, que se suponía era para hablar de gestión pero terminó siendo un monólogo de comedia resentida, el mandamás brasileño se anotó un punto de oro en la crítica deportiva internacional:

“¿Quién es el mejor jugador que tiene Brasil ahora? ¿Neymar? ¡Ni siquiera está jugando! Neymar es el primer convocado que teletrabaja del mundo”, disparó el líder supremo, visiblemente orgulloso de haber aprendido un término tecnológico nuevo.

No contento con el chiste del “home office” futbolístico, el presidente demostró que sus largas horas navegando por redes sociales —mientras el país se gobierna prácticamente solo con un poder judicial a su entero servicio— dan sus frutos: “Eso lo vi ayer en Internet. Algún día habrá que formar una selección con Inteligencia Artificial con once Pelés”, remató, dejando a la audiencia debatiéndose entre el aplauso forzado y la duda de si la IA también podría usarse para presidir el Palacio de Planalto.

El verdadero partido: Lula vs. El pensamiento diferente

Más allá de las risas ensayadas de su comitiva, el trasfondo de la rabieta presidencial es un secreto a voces en todo Brasil. A Lula no le duele la rodilla de Neymar; le duele el voto del futbolista. En el manual de la “democracia” según el actual gobierno, que un ídolo popular cometa el pecado capital de apoyar abiertamente a Jair Bolsonaro es una ofensa que ni el tiempo ni la fisioterapia pueden curar.

Mientras el astro del fútbol se enfoca en recuperarse de su lesión para volver a las canchas, el prepotente presidente prefiere seguir jugando en la cancha del revanchismo político. Una nueva actitud miserable que demuestra que, aunque los años pasen y los pañales cambien, el autoritarismo y el rencor de Lula se mantienen tan jóvenes como el primer día.