La Organización de las Naciones Unidas expresó su preocupación por el deterioro de las condiciones de vida en Cuba y solicitó a Estados Unidos reconsiderar el régimen de sanciones que mantiene sobre la isla, al considerar que las restricciones recientes están agravando una situación humanitaria ya crítica.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que las nuevas medidas adoptadas por Washington han incrementado las dificultades que enfrenta la población cubana para acceder a servicios y bienes esenciales. Según señaló, las limitaciones económicas se reflejan en problemas cada vez más severos para garantizar el suministro de combustible, alimentos, agua potable y atención sanitaria.
La oficina del comisionado indicó que las sanciones y otras disposiciones con efectos extraterritoriales han contribuido a profundizar la crisis energética del país, provocando cortes de electricidad diarios de larga duración. Esta situación, agregó, repercute directamente en la capacidad de funcionamiento de sectores estratégicos de la salud, incluidos tratamientos oncológicos, servicios de diálisis y la atención materna.
Türk describió el escenario que atraviesa Cuba como una combinación de factores adversos que se retroalimentan. Entre ellos mencionó el aislamiento económico, la salida de empresas extranjeras, la disminución de conexiones aéreas, las dificultades para realizar operaciones financieras internacionales y las presiones adicionales derivadas de las altas temperaturas estivales y la temporada de huracanes.
Ante este panorama, el responsable de derechos humanos de la ONU instó al Gobierno estadounidense a levantar las sanciones que afectan a la economía cubana. Al mismo tiempo, y frente al riesgo de un aumento del descontento social, pidió a las autoridades de la isla actuar con prudencia y garantizar el pleno respeto de los derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica.













