La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, participó este jueves en el debate entre los aspirantes a encabezar la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), instancia en la que expuso sus principales propuestas para liderar el organismo internacional y enfrentar los desafíos globales que marcan la actual agenda mundial.
El encuentro se desarrolló en el salón principal de la sede de la ONU, en Nueva York, y fue transmitido en directo a través de la plataforma oficial de la organización. En la instancia también intervinieron los candidatos María Fernanda Espinosa, de Ecuador; Rafael Grossi, de Argentina; Rebeca Grynspan, de Costa Rica; Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana; y Macky Sall, de Senegal.
Durante su intervención, Bachelet sostuvo que el principal rol del secretario general debe ser anticiparse a las crisis internacionales y desplegar todos los mecanismos diplomáticos disponibles para impedir que los conflictos escalen. En ese contexto, afirmó que la mediación, el diálogo entre las partes, el trabajo de enviados especiales y las conversaciones directas con los líderes mundiales son herramientas fundamentales para preservar la paz.
La exmandataria reconoció que esa tarea no resulta sencilla, pero enfatizó que quien ocupe el máximo cargo de la ONU no puede renunciar a la búsqueda de soluciones pacíficas, reiterando que la paz debe prevalecer por sobre cualquier diferencia entre los Estados.
Bachelet también planteó que, si resulta elegida, buscará fortalecer la confianza ciudadana en las Naciones Unidas mediante una organización más cercana a las personas y con capacidad de responder de manera efectiva a las demandas de los distintos países. En ese sentido, destacó que la ONU continúa siendo el único foro donde naciones grandes y pequeñas pueden dialogar en igualdad de condiciones para construir acuerdos frente a los desafíos comunes.
Al referirse a su experiencia, aseguró que la neutralidad, la imparcialidad y la independencia forman parte de su trayectoria profesional. Recordó que durante su gestión como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos enfrentó presiones de diversos gobiernos, las que, afirmó, nunca condicionaron su actuar, experiencia que considera clave para representar de manera equilibrada a todos los Estados miembros.
Respecto del escenario internacional, advirtió que el mundo enfrenta múltiples amenazas simultáneas, desde los conflictos en Medio Oriente hasta las crisis humanitarias y la expansión de organizaciones criminales en distintas regiones. Sin embargo, sostuvo que el mayor desafío radica en la creciente polarización, la fragmentación del sistema internacional y los intentos por debilitar la cooperación entre los países.
En ese marco, llamó a impulsar una ONU más eficiente, transparente y ágil, capaz de responder con mayor eficacia a los desafíos que enfrentan especialmente los jóvenes y las mujeres.
Como cierre de su intervención, Bachelet afirmó que la paz, el desarrollo y la protección de los derechos humanos son objetivos inseparables, subrayando que no será posible alcanzar una seguridad duradera mientras persistan profundas desigualdades y vulneraciones a los derechos fundamentales.
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