Alexandre de Moraes, el “juez de Lula”, busca inhabilitar a Flávio Bolsonaro, quien crece en las encuestas para presidente de Brasil

Ante la posibilidad real de que Lula sea derrotado en las urnas, el sistema parece haber activado a su "soldado fiel" en la Corte. El pretexto: una publicación en la red social X donde Flávio vincula al Foro de São Paulo con actividades ilícitas tras la captura de Nicolás Maduro. Lo que en cualquier país libre se consideraría retórica política o crítica opositora, en el Brasil de Moraes se convierte en un expediente criminal

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El presidente Lula y el ministro del STF, magistrado Alexandre de Moraes - Foto Agencia Brasil

La democracia brasileña atraviesa una de sus horas más oscuras, no por la falta de votos, sino por el exceso de togas intervencionistas. La reciente decisión del magistrado Alexandre de Moraes de abrir una investigación contra el senador Flávio Bolsonaro por presunta “difamación” contra el presidente Lula da Silva no es un acto de justicia, sino un movimiento de ajedrez político con un objetivo claro: la inhabilitación del principal adversario del oficialismo.

El “Timming” del Miedo

No es coincidencia que esta ofensiva judicial surja precisamente cuando las encuestas reflejan un cambio de marea. El senador Flávio Bolsonaro no solo ha crecido en la intención de voto, sino que sondeos recientes (como los de Paraná Pesquisas y Datafolha) muestran un empate técnico o incluso una ligera ventaja para el hijo del exmandatario en un eventual segundo turno.

Ante la posibilidad real de que Lula sea derrotado en las urnas, el sistema parece haber activado a su “soldado fiel” en la Corte. El pretexto: una publicación en la red social X donde Flávio vincula al Foro de São Paulo con actividades ilícitas tras la captura de Nicolás Maduro. Lo que en cualquier país libre se consideraría retórica política o crítica opositora, en el Brasil de Moraes se convierte en un expediente criminal.

Moraes: Entre el Activismo y el Escándalo

La imparcialidad de Alexandre de Moraes es hoy una quimera. Mientras actúa con una celeridad asombrosa para blindar a Lula, el magistrado se ve envuelto en el gravísimo escándalo del Banco Master.

  • Filtraciones bajo sospecha: Investigaciones periodísticas han señalado que Moraes habría alertado al banquero Daniel Vorcaro sobre su detención.

  • Conflictos de interés: Las revelaciones sobre contratos laborales de la esposa de Moraes con dicha entidad bancaria terminan de dinamitar la credibilidad de un juez que hoy actúa como fiscal, jurado y verdugo de la oposición.

Una Corte a Medida

Lula ha logrado lo que todo líder con aspiraciones autocráticas desea: una Sala Primera de la Corte Suprema capturada. Con cinco jueces afines —incluyendo a su propio exabogado personal, Cristiano Zanin, y a su exministro de Justicia, Flávio Dino—, el mandatario izquierdista ha erigido un muro de contención judicial que garantiza su permanencia y persigue a sus rivales.

“La justicia que solo mira hacia un lado del espectro político deja de ser justicia para convertirse en persecución”.

Conclusión: Brasil se encamina a unas elecciones donde el mayor obstáculo para la oposición no será el debate de ideas, sino el martillo de un juez que ya no disimula su militancia. Si se permite que la justicia se utilice para proscribir a quienes lideran las encuestas, Brasil dejará de ser una democracia para convertirse en un sistema de castas judiciales donde el voto ciudadano es solo una formalidad sujeta a la aprobación de Alexandre de Moraes.