El falso opositor Enrique Márquez: el Caballo de Troya del chavismo que no logra engañar a nadie

El pueblo venezolano ya no es el mismo de hace veinte años. La táctica de lanzar candidatos de mentira para pescar en río revuelto ha perdido efectividad. Márquez comenzó tratando de mimetizarse en el centro, pero su propia boca lo traicionó, dejando claro que su única función es servir de muro de contención contra el verdadero cambio

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Enrique Márquez, el falso opositor al chavismo

La farsa ha quedado al descubierto. Enrique Márquez, el hombre que intentó venderse como una “tercera vía” moderada, se ha revelado finalmente como lo que es: un soldado del régimen enviado con la misión única de confundir al electorado y fracturar la unidad democrática. Lo que pretendía ser un discurso de centro este viernes, terminó siendo el acta de defunción de su inexistente carrera opositora.

La confesión de un colaboracionista

No hubo sutilezas. Márquez decidió inmolar la poca credibilidad que le quedaba al declarar públicamente su “amor y cariño” por José Luis Rodríguez Zapatero, calificándolo como su “amigo del alma”. Al abrazar la figura del operador político más cuestionado por la resistencia venezolana, Márquez no solo insulta a las víctimas de la dictadura, sino que confirma quién es su verdadero jefe político.

El veredicto es claro: Un “opositor” que se declara hermano de Zapatero y acepta el respaldo del Partido Comunista de Venezuela no es una alternativa, es un empleado de Miraflores con guion prestado.

Las pruebas de la simulación

La estrategia de Márquez falló porque su naturaleza es imposible de ocultar. Estas son las razones por las que su candidatura es una jugada errada del chavismo:

  • Vínculos inconfesables: Sus nexos con la Asamblea Nacional chavista no son coincidencias, son la base operativa de su campaña.

  • El factor Zapatero: Su defensa apasionada del expresidente español lo posiciona como el candidato del “status quo” y de la continuidad del régimen bajo otra fachada.

  • Apoyo radical: El respaldo del PCV termina de situarlo en el mismo ecosistema ideológico que ha destruido al país por décadas.

Una trampa electoral desactivada

El pueblo venezolano ya no es el mismo de hace veinte años. La táctica de lanzar candidatos de mentira para pescar en río revuelto ha perdido efectividad. Márquez comenzó tratando de mimetizarse en el centro, pero su propia boca lo traicionó, dejando claro que su única función es servir de muro de contención contra el verdadero cambio.

Enrique Márquez no es oposición; es el último cartucho quemado de una dictadura que se queda sin actores creíbles.