El Gobierno de México rechazó este viernes la posición de las autoridades de Texas, Estados Unidos, que aseguraron que nueve islas ubicadas en el río Bravo, en la zona fronteriza entre ambos países, pertenecen a ese estado estadounidense.
La controversia surgió después de que una funcionaria de la Oficina General de Tierras de Texas (GLO, por sus siglas en inglés) anunciara el lunes pasado que el organismo había identificado las nueve islas como propiedad del estado, una determinación que, según indicó, permitiría a las autoridades acceder a esos territorios, supervisarlos y protegerlos.
La comisionada de Tierras de Texas, Dawn Buckingham, defendió la decisión y afirmó que el reconocimiento de la propiedad estatal facilitaría la intervención de las fuerzas del orden ante posibles actividades ilícitas en las islas.
En declaraciones difundidas a través de un comunicado, Buckingham sostuvo que la identificación de estos terrenos permitiría a las autoridades despejarlos de cualquier actividad ilegal que pudieran detectar.
La respuesta de la Cancillería mexicana introduce un nuevo foco de tensión en la frontera compartida, donde la delimitación territorial y la gestión de los espacios situados a lo largo del río Bravo constituyen asuntos de interés para ambos países.
El pronunciamiento de México se produce frente a la reivindicación territorial de Texas, que busca ejercer facultades de acceso, vigilancia y protección sobre las nueve islas. La controversia plantea interrogantes sobre la titularidad de estos terrenos y las competencias que podrían ejercer las autoridades texanas en una zona fronteriza.













