SÃO PAULO — El mercado financiero de Brasil atravesó una jornada de profunda inestabilidad tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva. El índice Bovespa —el indicador que mide el desempeño de las acciones de las empresas más importantes negociadas en la Bolsa de Valores de São Paulo y sirve como el termómetro de la economía del país— sufrió su peor caída semanal desde el estallido de la pandemia en 2020.
En paralelo, el dólar estadounidense registró un incremento del 9% en el acumulado de los últimos cinco días, reflejando el nervosismo y la desconfianza de los inversores ante el rumbo que tomará la economía nacional.
Al cierre de la sesión, la divisa norteamericana se apreció hasta alcanzar un nuevo máximo anual, cotizándose a R$ 5,44, su valor más alto en lo que va del año, impulsada por la prisa de los operadores por refugiarse en activos de menor riesgo.
La sacudida en la Bolsa de São Paulo responde a la incertidumbre fiscal que rodea al nuevo mandato. Wall Street y los analistas locales aguardan señales claras sobre la integración del nuevo equipo económico, la designación del titular del Ministerio de Hacienda y el compromiso de la administración con la disciplina fiscal frente al gasto público. Ante la falta de definiciones concretas, los inversores optaron por deshacerse de posiciones, provocando ventas masivas de títulos en sectores clave como la banca, la energía y la minería.
Especialistas del mercado coinciden en que la volatilidad continuará marcando el ritmo del parqué brasileño en las próximas semanas. Asimismo, advierten que la escalada del dólar añade una fuerte presión sobre los precios internos, un factor que podría obligar al Banco Central de Brasil a endurecer su política monetaria para contener eventuales presiones inflacionarias.













