Uruguay presenta la brecha de género en pobreza monetaria más pronunciada de América Latina y el Caribe. Según el informe sobre indicadores de género elaborado de forma conjunta por el Instituto Nacional de Estadística (INE), ONU Mujeres y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el país lidera el índice regional de feminización de la pobreza.
El estudio evidencia que, por cada 100 hombres que viven bajo la línea de pobreza en el territorio nacional, existen 154 mujeres en esa misma situación. Este indicador ubica a Uruguay al frente del ranking de disparidad por sexo en la región, reflejando un impacto desproporcionado de las restricciones económicas sobre la población femenina.
Factores estructurales de la brecha
El análisis coordinado por los tres organismos identifica diversos factores que explican la disparidad económica de género en el país:
Desigualdad en el trabajo de cuidados: Las mujeres asumen la mayor parte de las tareas domésticas y de cuidados no remunerados, lo que restringe su disponibilidad horaria para insertarse o sostener empleos remunerados de tiempo completo.
Prevalencia en hogares monoparentales: Una proporción significativa de los hogares vulnerables está encabezada por mujeres solas con niños, niñas o adolescentes a cargo, lo que incrementa el riesgo de caer o mantenerse en la pobreza.
Brecha de ingresos y precarización: Las menores tasas de actividad laboral femenina, sumadas a la brecha salarial y a una mayor presencia de mujeres en el sector informal o de baja calificación, reducen su capacidad de generación de ingresos autónomos.
Respuestas y desafíos de política pública
El informe resalta que, si bien Uruguay mantiene indicadores generales de pobreza monetaria inferiores a la media continental, el fenómeno afecta de manera muy desigual a hombres y mujeres.
Frente a esta coyuntura, el documento señala la urgencia de fortalecer el Sistema Nacional Integrado de Cuidados, promover incentivos para el empleo formal femenino y diseñar transferencias sociales con enfoque focalizado en hogares de jefatura femenina con menores a cargo.













