WASHINGTON — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha relanzado con fuerza su estrategia de guerra comercial. Tras amenazar recientemente a Brasil con un gravamen del 25%, la administración estadounidense ha abierto una investigación formal para imponer nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a un total de 60 economías globales, utilizando como argumento la lucha contra el trabajo forzoso.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) recomendó formalmente aplicar una tasa del 10% a las importaciones provenientes de 14 socios comerciales clave. Entre los afectados se encuentran:
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La Unión Europea (UE)
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El Reino Unido
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Taiwán
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México y Canadá (socios estratégicos con los que actualmente se negocia la revisión del tratado tripartito T-MEC).
Impacto en América Latina
Por otro lado, la USTR propone un arancel aún mayor, del 12,5%, para un bloque de otras 46 naciones. Esta medida golpea con fuerza a Sudamérica, incluyendo a países como Brasil, Colombia, Chile, Perú, Uruguay y Venezuela.
Este porcentaje representa un incremento respecto al arancel temporal del 10% que Trump había impuesto previamente, luego de que el Tribunal Supremo invalidara su esquema arancelario original.
La excepción argentina: Fuentes diplomáticas señalan que la tarifa para Argentina podría ser más baja de lo estipulado, debido a la cercana relación política y personal que existe entre el presidente Javier Milei y Donald Trump.
La justificación de Washington: Trabajo forzoso y déficit
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, justificó la agresiva medida a través de un comunicado emitido en la red social X, vinculando la protección de los derechos laborales con el desequilibrio comercial del país.
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Déficit comercial: Según Greer, uno de los principales impulsores del déficit estadounidense son las “prácticas comerciales desleales de los países extranjeros”.
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Derechos humanos y comercio: El funcionario argumentó que los nuevos aranceles buscan corregir una de las prácticas más generalizadas a nivel global: “el incumplimiento de los gobiernos extranjeros en prohibir la importación de bienes fabricados con trabajo forzado”.
Con este movimiento, la Casa Blanca no solo busca presionar a sus socios para que endurezcan sus legislaciones laborales, sino que también marca el regreso de una política proteccionista multilateral que promete sacudir los mercados internacionales en los próximos meses.
One of the main drivers of America’s trade deficit is foreign, unfair trade practices.
USTR is proposing tariffs to correct for one of the most pervasive unfair trade practices: foreign governments’ failure to prohibit the importation of goods made with forced labor. pic.twitter.com/o795O6to8A
— United States Trade Representative (@USTradeRep) June 3, 2026













