La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, decidió cancelar de manera anticipada su viaje oficial a México y regresar a España cinco días antes de lo previsto, en medio de una creciente tensión política con el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
Desde el Ejecutivo madrileño aseguran que la decisión responde a un “clima de boicot” impulsado por autoridades mexicanas contra la dirigente autonómica durante su estancia en el país. La controversia se intensificó tras las declaraciones previas de Díaz Ayuso, quien había calificado a México como un “narcoestado” y acusado al Gobierno de mantener afinidad ideológica con regímenes como los de Cuba y Nicaragua.
Uno de los episodios más delicados habría ocurrido en torno a la gala de los Premios Platino del Cine Iberoamericano, celebrada este año en Cancún y copatrocinada por la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Según fuentes del Gobierno regional, las autoridades mexicanas habrían advertido a los organizadores sobre posibles consecuencias administrativas si la presidenta madrileña acudía al evento o al recinto donde se desarrollaba la ceremonia.
Ante esta situación, Díaz Ayuso optó por mantener únicamente encuentros privados con representantes del sector audiovisual iberoamericano y desistir de asistir a la gala para evitar, según su entorno, perjuicios a empresarios, invitados y participantes del certamen cinematográfico.
La Comunidad de Madrid sostiene además que la agenda institucional de la presidenta seguía activa durante el fin de semana, pese a las críticas lanzadas desde sectores de la oposición española. Estaban previstas reuniones con figuras del cine español e iberoamericano, así como actividades vinculadas a la promoción cultural y empresarial.
El Gobierno regional también denunció que autoridades mexicanas habrían solicitado información detallada sobre las personas que mantendrían encuentros con la dirigente madrileña. Desde Madrid calificaron la situación como “insólita” y acusaron al Ejecutivo de Sheinbaum de actuar con una actitud impropia hacia una representante institucional extranjera.
En un comunicado difundido tras la cancelación del viaje, la Comunidad de Madrid afirmó que la presidenta mexicana había “expulsado de facto” a Díaz Ayuso al generar un entorno de presión sobre los organizadores de un evento cultural internacional. El texto denunció además un ataque a la libertad de expresión, la actividad empresarial y la representación institucional española.
Gobierno mexicano rechazó acusaciones
Por su parte, el Gobierno mexicano rechazó categóricamente las acusaciones. A través de un comunicado de la Secretaría de Gobernación, el Ejecutivo federal aseguró que la visita de la presidenta madrileña se desarrolló “en un ambiente de total libertad” y negó cualquier intento de obstaculizar actos públicos o privados vinculados a su agenda.
“La libertad y el debate abierto de ideas forman parte de la vida democrática de México”, señaló la dependencia, que defendió el carácter plural y participativo de la sociedad mexicana frente a las acusaciones lanzadas desde Madrid.













