Asunción. En un giro político e institucional sin precedentes, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia al cargo tras desatarse una profunda crisis por la intervención y cierre de Ueno Bank, una de las entidades financieras más grandes del país. La medida del Banco Central del Paraguay (BCP) y la consiguiente pérdida de fondos para millones de ahorristas precipitaron un terremoto político que culminó con el colapso de los apoyos al mandatario dentro de su propio espacio político.
El detonante: El colapso de Ueno Bank
La crisis comenzó cuando el Banco Central del Paraguay ordenó la intervención y el cierre operativo de Ueno Bank tras constatar un deterioro crítico de su situación patrimonial.
Según los informes técnicos, el índice de solvencia de la entidad cayó por debajo del 50% del mínimo legal exigido. La repentina clausura dejó a millones de clientes sin acceso inmediato a sus ahorros, desatando una fuerte conmoción social y un duro golpe a la confianza en el sistema financiero nacional.
Cuestionamientos por fondos estatales y juicio político
El colapso del banco no solo afectó a los ahorristas particulares, sino que también puso bajo la lupa el destino de los depósitos estatales y la gestión de los recursos públicos durante la administración de Peña.
Ante este escenario, la oposición y sectores disidentes del oficialismo se unieron para impulsar un pedido de juicio político, acusando al mandatario de:
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Presunto mal desempeño de sus funciones.
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Posibles conflictos de intereses.
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Irregularidades administrativas en el manejo de fondos estatales vinculados a la entidad.
Ruptura en el Partido Colorado y salida del poder
El golpe definitivo para la continuidad de Peña provino de su propia fuerza política, el Partido Colorado (ANR). A medida que crecían las evidencias del escándalo financiero, la dirigencia tradicional comenzó a retirarle el respaldo.
El expresidente y líder político Horacio Cartes, junto a legisladores oficialistas, se pronunciaron públicamente a favor de acompañar el proceso de juicio político en el Congreso. Ante la inminencia de su destitución legislativa y la pérdida total de sustento político, el mandatario optó por dar un paso al costado y presentar su dimisión.













